Archivos en la Categoría: Biografías Vegabajeñas

Los Donate (2): Ana Donate Torres

Por Mario Donate Mena

Continuando con la vena histriónica de la familia hoy les presento con mucho orgullo a mi tia y madrina Ana Donate Torres.

Ayer le presenté a mi abuela bailaora de La Jota y hoy les hablaré de la primera de la familia qué incursionó en la actuación con la obra Marianela del español Benito Pérez Galdós. Se presentó en el Teatro Fenix de Vega Baja y para más exactitud el amigo Thomas Jimmy Rosario Martinez , historiador de nuestro pueblo les dará mas informacion.

Esposa del reconocido abogado y poeta Francisco Arraiza enviudó cuando el menor de sus hijos Manlio tenia 27 días de nacido y Marta María y Paco eran niños pequeños. Jamas sé volvió a casar y sacó hacia adelante a su familia convitiéndose en una artista de alta costura con la ayuda de las familias Donate y Arraiza.

No habia fiesta de debutantes, reinados ni bodas espectaculares que tuvieran el sello de mi querida tía madrina Ana Donate. Tuve dos padrinos únicos que mis compueblanos vegabajeños distinguen: Cuto Chapel, dueño del Teatro América y Ana Donate artista de las tablas y la alta costura.

La historia no termina aquí pues continuará la saga de mis genes artísticos con mi tio Victor el músico.

Mucha luz a mis familiares y padrinos en su eterno caminar.

Jesús Hernández Sánchez, Un buen abogado, colegiado y vegabajeño por Lcdo. Alejandro Torres Rivera

Intervención del Lcdo. Alejandro Torres Rivera en las honras fúnebres de recordación del Lcdo. Jesús Manuel Hernández Sánchez, efectuadas en el Ilustre Colegio de Abogados y Abogados de Puerto Rico, el 11 de agosto de 2020

La política como la luz, es límpida. Una luz puede aparecer turbia cuando atraviesa partículas de polvo. Sin embargo, la luz sigue siendo límpida. Así pasa con la política, son algunos hombres los que la enturbian.” 1

Jesús Manuel (Chú) Hernández Sánchez

Buenas noches:

Me corresponde en esta tarde referirme brevemente a mi compueblano y pariente, Jesús Manuel (Chú) Hernández Sánchez. Hace poco más de tres años, mientras me desempeñaba en la presidencia de este Ilustre Colegio de Abogados y Abogadas, conversando con Chú, trazábamos las líneas familiares que nos unían. Una de las personas importantes en su vida y crianza en nuestro pueblo de Vega Baja a las cuales él se refería como Tía Felita, era precisamente quienes nosotros, en casa, llamábamos Tití Felita. Ella estaba casada con mi tío Sayo, quienes vivían en el Ensanche Silva. Más que tíos, eran primos segundos de mi padre. Por eso le decía que deberíamos ser algo así como primos cuartos en una línea de parentesco.

Jesús Hernández Sánchez con Luis A. Ferré

Puedo decir de Chú que era una personas perspicaz, sencilla y con excelente memoria; no era dado a interrumpir la conversación sino por el contrario, permitía que la misma discurriera de manera ligera y suave; era de apariencia amable, sonrisa amplia, aunque en momentos descubría una mirada aguda pero no retadora; era orgulloso de sus ejecutorias y logros en el plano profesional y político; como también, un ameno contertulio. Vivía el orgullo de ser vegabajeño y eso lo afirmaba a toda prueba cuando le indicaba que ese era un sentimiento compartido. Sentía un alto respeto y una mayor satisfacción por los logros alcanzados por sus hijos, por lo que siendo Ariel mi amigo personal, no vacilaba en hablarme de sus cualidades como hijo, como profesional y como ser humano. Tenía en su mochila de recuerdos múltiples anécdotas y experiencias de vida, las cuales valdría la pena convertirlas en una memoria escrita, memorias que comienzan con sus primeros pasos en la vida en su Vega Baja natal, aquellas que le acompañaron hasta su último aliento de vida.

Supe por primera vez de Chú, como papi le llamó siempre, posiblemente en el marco de aquel proceso plebiscitario llevado a cabo en 1967, teniendo yo algunos 14 años. Es posible que la ocasión fuera en una visita suya a la tienda de mi padre, la Casa Torres, localizada en la Calle Betances en Vega Baja. Siendo él senador por el Partido Popular Democrático, organizó y llevó a cabo una amplia cruzada por todos los pueblos en Puerto Rico bajo el lema “Populares con la palma”. Significaba así su respaldo en la consulta a efectuarse ese año, al grupo encabezado por Don Luis Ferré dentro del Partido Estadista Republicano, que bajo la insignia de una palma real, dirigió la campaña de la preferencia estadista en dicha consulta. Ya durante su estadía en el PPD, habiendo sido dirigente de la Juventud Popular Universitaria y luego de la Juventud Popular del Distrito de San Juan, llegando eventualmente a ocupar un escaño en el Consejo Central del Partido Popular, Chú había defendido que la opción de la estadidad debería formar parte, como opción final de estatus, del programa del PPD. Por esta razón organizó en 1965 dentro de este partido el movimiento Popular-Estadista.

Culminado el proceso plebiscitario de 1967, de sus entrañas nacería el Partido Nuevo Progresista, su afiliación a dicha organización y su candidatura y elección como senador por acumulación en las elecciones de noviembre de 1968. En el cuatrienio que comienza a partir de 1969, ya electo Chú a su escaño senatorial por el PNP, se destacó como Portavoz Alterno de la Minoría y como presidente de la Comisión del Trabajo y Fomento Cooperativo del Senado de Puerto Rico.

Estudió su bachillerato en Ciencias Políticas y Ciencias Militares en la Universidad de Puerto Rico ingresando al Ejército de Estados Unidos como segundo teniente. Participó como militar activo durante los años 1953-54 en la Guerra de Corea, siendo destacado como oficial de inteligencia en el Tercer Batallón de la División 24 de Infantería. A su regreso del conflicto bélico, ingresó en 1955 en la Escuela de Derecho de la UPR donde se graduó en 1958. Su primer contacto con la defensa legal de los trabajadores la obtuvo como abogado en el Departamento del Trabajo.

Además de abogado destacado, Chú incursionó en las letras como escritor y poeta. Se distingue su obra literaria con los textos poéticos Campus, publicado en 1958; con el estudio biográfico Félix Franco Oppenheimer, poeta del dolor, publicado en 1964; el poemario titulado La Magia del Caribe, traducido al inglés bajo el título The Gorgeus Caribbean, en 1992; La Chilla del Tío Sam, libro de ensayos donde describe el estado de subordinación política de Puerto Rico a los Estados Unidos, en 1999; y su último libro, publicado en inglés en 2001, dedicado a nuestra Isla Nena, titulado Vieques: Land of Tears. Fue también columnista frecuente en la prensa de Puerto Rico, particularmente en El Nuevo Día, sobre temas políticos de importancia para el país.

Chú fue una persona que nunca dejó de afirmar su identidad vegabajeña, algo natural para quienes hemos nacido en dicho lugar. Los vegabajeños tenemos un sentimiento de patria chica y una devoción especial hacia el pueblo que nos vio nacer, que no olvidamos. Es, por decirlo de alguna manera, algo especial.

Posiblemente, nuestro querido amigo y compañero mutuo Thomas Jimmy Rosario Martínez, en varios escritos publicados en el Diario Vegabajeño, ha indicado sobre el particular lo siguiente:

“El tema del alma de los vegabajeños es uno recurrente a lo largo de todo lo que he estudiado y escrito en mi vida. No es una tesis que es consecuencia de unos estudios, sino que es algo que conocí temprano y de lo que he reunido evidencia por cerca de cinco décadas. No soy su creador, ha sido detectada anteriormente, pero no ha sido explicada.

El alma es intangible. No se ve. No tiene tiempo ni espacio, excepto en la mente, es un concepto espiritual ó un reconocimiento de valores individuales o colectivos de la sociedad. Describirla puede hacerse en forma relativa, pues al igual que en el aspecto humano, el alma de los pueblos no es acción verbal, sino producto de la contemplación.

Ser vegabajeño es un sentimiento. No se otorga, sólo se adopta, hereda o se crea por la conciencia. Cada uno tiene un alma por su humanidad y espiritualidad, pero el conjunto de almas produce un alma más fuerte, que es el alma de los vegabajeños.”

Para nuestro amigo común Jimmy Rosario Martínez, “[N]o haber nacido en Vega Baja o haber nacido aquí no define a un vegabajeño…Si buscamos definir lo que hace a un vegabajeño, lo mejor es buscarle el corazón. Ahí es donde lo encontramos, porque ser vegabajeño es un sentimiento.”

Y es precisamente en ese sentimiento y en ese corazón, donde en Chú identificamos el profundo amor que siempre expresó por su pueblo y sus conciudadanos vegabajeños.

Como abogado, Chú se distinguió no solo por la calidad de su desempeño como profesional del derecho, sino también por las causas, que en el ejercicio de su profesión, abrazó con pasión extrema. Entre ellas destacan pleitos de consumidores; pleitos por violaciones de derechos civiles; acciones contra patronos por violación de derechos laborales de sus empleados, incluyendo la Marina de Guerra de Estados Unidos; y acciones en daños y perjuicios de ciudadanos, entre otros.

Merece especial mención la acción legal presentada en representación de una de las familias residentes de la ex comunidad San Mateo de Santurce, afectada por el proceso de expropiación para el desarrollo de nuevos complejos residenciales urbanos, donde residía la Sra. Laura Enid Lasanta junto a dos hermanas cuadripléjicas y contra las cuales se había emitido una Orden de Lanzamiento. En el proceso, levantando argumentos legales y constitucionales, Chú logró detener el lanzamiento, siendo esta residencia la única que ha permanecido ante el avance desarrollista en el área.

Como a todo ser humano, al valorar su paso por la vida, destacamos más los aspectos positivos, dejando el algún lugar distante, aquellas experiencias sobre las cuales puedan surgir discrepancias de interpretación o reconocimiento entre quienes le hemos sobrevivido. La imperfección no es una condición con la cual venimos al mundo; es en el proceso mismo de vivir y convivir con nuestros semejantes, donde nacen y se superan las imperfecciones, permitiendo así imprimirle una huella histórica al recuerdo de nuestras vidas. Por eso, quienes tuvimos el beneficio de compartir con Chú algún momento de su vida, podemos afirmar, en el balance de ese recuerdo, en la identificación de su particular huella, que cumplió con lo que entendió era lo mejor para su familia, para su pueblo y para su patria. Este es su mayor legado.

No quiero dejar pasar la oportunidad que me brinda esta actividad para agradecerle al compañero Jesús Manuel Hernández Sánchez, colegiado 1813, el compromiso prodigado hacia nuestra institución, su lealtad a los postulados del Colegio y su constante dedicación, desde múltiples instancias, al fortalecimiento y desarrollo de nuestro Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico.

Muchas gracias.

1 Tomado del escrito publicado bajo el título de Sócrates y los políticos(Busquemos juntos el bien para Puerto Rico), incluido en su libro La Chilla del Tío Sam (1999).

Libros y Publicaciones Biográficas | Estrellas del Deporte Vegabajeño por Elmer Gautier Rodríguez (2019)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Libro de Biografías de esta semana

Hace un año, el profesor Elmer Gautier nos sorprendió con este maravilloso libro de biografías de vegabajeños que son reconocidos por sus destrezas en el mundo deportivo. Es una obra bien escrita, amena y cuidadosa con la naturaleza humana de los biografiados.

La historia deportiva es a veces subestimada como un quehacer genuino de la vida. Cuando quisimos trasladar al Museo Casa Portela el Salón de los Inmortales del Deporte Vegabajeño tuvimos problemas con el personal intermedio y un historiador porque no consideraban que eso era lugar digno para presentar esa historia. Sólo el convencimiento del alcalde Marcos Cruz Molina permitió que en 2016 se hiciera realidad su ubicación.

Elmer Gautier, el autor de Estrellas del Deporte Vegabajeña, es un lareño que por su presencia permanente en nuestro pueblo, ostenta la ciudadanía virtual como vegabajeño. Pero también es un buen vegabajeño, pues nos cuenta las historias y hazañas de los nuestros en el deporte.

El libro se puede adquirir en amazon.com en forma virtual o en papel.

Biografías Vegabajeñas | Don Arturo Jiménez

Por Norman Ramírez Talavera

Don Arturo Jiménez nació en el pueblo de Vega Baja el 13 de junio de 1905. Al cumplir sus diez años, su tío, aprovechando que tenía una reunión del Partido Unión de Puerto Rico lo lleva a pasear en “trolley” como regalo de cumpleaños. Allí mientras su tío se reunía con algunos líderes, entre ellos José de Diego, el pequeño Arturo hace amistad con otro niño con el que empieza a jugar y a correr por los alrededores de la casa dando vivas a la independencia de Puerto Rico.

José De Diego

Al oír los gritos de los niños José de Diego los manda a buscar. Cuando estos entran a la residencia, De Diego les pregunta. ¿Ustedes son independentistas? A lo que ellos contestan en la afirmativa. -¡Ah! Pues entonces, me supongo que ya están juramentados. A lo que ellos contestaron que no. –Pues no pueden ser verdaderos independentistas y hombres libres si no han juramentado. ¿Quieren que les tome el juramento? Y estos muy contentos dicen que sí. –Pues levanten su mano derecha. . . Luego de tomarle el juramento De Diego les increpa: -Con este juramento ustedes han dado un paso grande en sus vidas pues ahora son hombres libres y de honor. Y como hombres tienen que comportarse de ahora en adelante. Así que desde ahora van a comenzar a trabajar para la independencia de Puerto Rico. Se van y reparten esos papeles y cuando terminen, se quedan callados y sin interrumpir pues aquí tenemos una reunión importante para el bien del País.

Juan Antonio Corretjer

A los 17 años Arturo tiene problemas con las autoridades escolares, pues este junto a un grupo de estudiantes entre ellos Juan Antonio Corretjer, se niegan a saludar la bandera de Estados Unidos. Desde ese momento Juan y Arturo se convierten en grandes amigos.En el 1926 se va a Nueva York, donde se integra a la lucha en contra de la intervención norteamericano en Nicaragua y el Caribe. Allí es invitado a participar en una reunión del Partido Nacionalista. En un momento en que se proponían tomarle juramento, una persona interrumpe y dice: -A este caballero no se le puede tomar ese juramento. Todos callaron con sospechas. Hasta que el hombre continúo hablando. -No se le puede tomar juramento porque el ya fue juramentado por el maestro José de Diego. Y sobre ese juramento no puede haber ningún otro. Quien hablaba era el otro que cuando niño había sido juramentado con el por De Diego.

Arturo se da a la tarea de organizar a los puertorriqueños que residían en Nueva York, aprovechando la flexibilidad que le daba su trabajo como vendedor de seguros. Como Arturo creía en la autogestión, Junto a otros puertorriqueños se da a la tarea de fundar el Club Borinquén para promover las actividades culturales y generar fondos para la lucha. En el mismo se daban: recitales, bailes y participaron muchos artistas de la música popular de la época.

Gilberto Concepción de Gracia

Arturo tenía una vieja lesión en una de sus vértebras cervicales, debido a una golpiza que un policía de la ciudad de Nueva York le propinó. Años después Arturo «ayudó» al policía para que este pudiera aplicar para una pensión por incapacidad.Para el 1942 presidió la Asociación Pro Independencia de Puerto Rico del que también eran miembros: Gilberto Concepción de Gracia, Ramón Rodríguez, Juan Vázquez Ortega, Gerardo Pena Arroyo, Ernesto Concepción de Gracia, Luis Martineau Agosto, Carlos Cancel, Francisco O’Neil, Jenaro Torres, Pascual Quiñones, Erasmo Vando, Lorenzo Piñeiro, Juan D. Vázquez, Juan C. López, Ulpiano Rodríguez, Francisco Méndez, Modesto Muñoz, Juanita Arroyo, Marciano Santiago, Guillermo García y Antonio Mattei.Regresa a su Patria en el 1947 donde vive un tiempo en Cataño y en Santurce.

Luego del fallecimiento de su esposa, Don Arturo es iniciado como masón en el Gran Oriente Nacional de Puerto Rico. Continúa su trabajo organizativo esta vez aprovechando para ello los canales masónicos buscando puertorriqueños para iniciarlos como hombres libres. Fue fundador y Venerable Maestro de la Logia José Martí Num.8 del Gran Oriente Nacional de Puerto Rico, la que luego formo parte del Gran Oriente Interamericano de Puerto Rico. Fue miembro del Congreso Pro Independencia y co-fundador del Partido Independentista Puertorriqueño.

En el 1951 regresa a Nueva York donde siegue con su trabajo por la independencia y junto a otros ayudó a trasladar el cuerpo de la poeta puertorriqueña Julia de Burgos hasta la isla. En la década del 60 retorna de nuevo a Puerto Rico. Siempre se mantuvo colaborando con don José Rivera Sotomayor del Partido Nacionalista y con su amigo don Juan Antonio Corretjer que para ese entonces dirigía la Liga Socialista.

Don Arturo creía firmemente que todo vehículo de lucha por la independencia debía mantenerse fuerte, que eran los cimientos que sostendrían un Puerto Rico libre. Solía decir, que ningún método de lucha cancelaba al otro. Que debíamos ser como los eslabones de una cadena, que aparentan estar sueltos, pero al momento de una tensión, unidos y fuertes cada uno de los eslabones para poder resistir. Pues la cadena iba a ser tan fuerte como su eslabón más débil.

Don Arturo Jiménez fue una mano solidaria para todo el movimiento independentista. Lo demostró en todo su accionar. El 30 de agosto de 1985 cuando las fuerzas invasoras del FBI allanaron y arrestaron a miembros del PRTP y el Ejército Popular Boricua-Macheteros en Vega Baja. Don Arturo dijo presente en las actividades y se ofreció como fiador. La última vez que lo vi, estaba enfermo en cama, pues había sufrido un infarto. Al despedirme me entregó un cheque para que sirviera para los cuidados de don Oscar Collazo quien también se encontraba en cama luego de haber sufrido un derrame cerebral. Su biblioteca personal se encuentra en la Sala Pedro Albizu Campos, Museo Casa Alonso en Vega Baja.

Biografías Vegabajeñas| Israel Cortés Ríos (Juaniquillo) Por Antonio E. Arraiza Miranda (1987)

Por Antonio E. Arraiza Miranda*

ISRAEL CORTES RIOS (Juaniquillo) nace en Vega Baja, Puerto Rico, el día 23 de jilio de 1929, hijo de don Juan Cortés y doña Aurelia Ríos. Su infancia y adolescencia vividas al compas del ritmo político y económico de la época enriquece su formación de niño a hombre con la vivencia diaria del trato humano, con los habitantes del pueblo. Es esta la primera escuela humanística de Juany, en donde viendo y auscultando el sentir del amigo, del anciano, del hombre de pueblo va encontrando el ambiente y el espacio para iniciarse en la poesía; en su poesía, basada en los perfiles característicos de su pueblo Vegabajeño. En otras palabras se inicia como poeta costumbrista,

Se casó con doña Carmen María de León Sostre, en el año 1954 y procreó cuatro hijos de nombres Israel, Carlos, Blanca Iris y María de los Angeles Cortés Ríos. En el 1977 enviudó, casandose posteriomente con doña Inés Morán quien a su lado le acompaña todavía.

Como perfil característico de su obra poética podemos apuntar que la misma ha seguido la trayectoria regionalista en donde el poeta le cantó su sentir a cada uno de los elementos singulares que definen los rasgos diferentes de su pueblo natal. Así va su poesía recorriendo desde la ciudad, naturaleza y su gente teniendo como objetivo primordial, la creación de un canto lírico en donde como objetivo primordial, la creación de un canto lírico en donde como tema principal está su ciudad natal. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el Israel Cortés el mejor poeta costumbrista que ha dado Vega Baja.

*Antonio Arraiza Miranda es un abogado y poeta vegabajeño.

Poesía Sentimental

Biografías de Vegabajeños

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(Publicado originalmente el 3 de septiembre de 2019 y luego

el 2 de enero de 2020 en la Enciclopedia Vegabajeña)

La biografía es un género de la historia que se realiza mucho más frecuentemente de lo que creemos. Lamentablemente, no se cultiva. Nuestros investigadores y los historiadores no lo frecuentan. Las expresiones solo se manifiestan en forma de homenaje en reconocimientos públicos los sociales, culturales, institucionales y deportivos. La Legislatura Municipal, por ejemplo, lo utiliza en muchas de sus resoluciones de reconocimiento.

El libro «Estrellas del Deporte Vegabajeño» del profesor Elmer Gautier Rodríguez reanudó la presencia de la biografía de entrevista y documentación que se inició con la revista Renovación en los años treinta y que se manifestó en innumerables publicaciones a lo largo de la historia vegabajeña.

En 1967 se publicó la obra «Literatura Vegabajeña» que contiene breves biografías de muchos de nuestros literatos. La obra de Elmer Gautier es más prolija con sus 115 biografías pero es explicable porque lo que todos hacemos por la historia es una continuidad de lo que otros pioneros como Julio Meléndez han hecho antes. Ellos nos enseñaron el camino.

Se puede explicar también porque el deporte es una actividad más concurrida que las letras y que la distancia en años entre la publicación de Meléndez y Gautier (más de medio siglo) ha permitido descollar más personas en la literatura que no están mencionadas en el libro original ni en la posterior Vega Baja, su Historia y su Cultura, con el escrito sobre perfiles literarios bajo la autoría de Adrián Santos Tirado, veinte años después de Literatura Vegabajeña.

Se necesita algo más que biografías literarias. Hay un mundo de personas en temas adicionales que necesitan ser historiados. Para eso, el modelo más reciente es el de Estrellas del Deporte Vegabajeño. Podrá no ser una obra perfecta, pero es una obra responsable que recoje la historia de los seres humanos detrás del deporte vegabajeño. Y como estuve cuando ejecutaba su plande trabajo, puedo dar fe de lo cuidadoso que fue al hacer una labor bien basamentada y entusiasta para nosotros, los vegabajeños.

Elmer Gautier, su esposa e hijas

Hay mucho más que hablar del género biográfico de Vega Baja, pero con el ejemplo. Las realizadas por Elmer Gautier Rodríguez pueden leerse de su libro. Para estimular su valiosa adquisición lo recomendamos como uno básico en nuestros hogares y oficinas, por lo que no serán incluidas las que aparecen allí. Les recomiendo su adquisición, ahora que está recién publicado. También, es un buen regalo para cualquiera. En los programas de Fiestas Patronales y Libro del Año hay algunas biografías.

La escritora Violeta Landrón nos ha ofrecido su prolijo trabajo para publicarlo y le hemos tomado la palabra. También habremos de reproducir biografías que hemos recopilado de periodicos y revistas, semblanzas para actividades particulares y datos biográficos en miles de documentos que hemos podido revisar desde hace más de cuarenta años.

Hoy compartimos dos biografías. Un vídeo preparado por los hermanos Marrero sobre los Hermanos Sáez, unos artesanos ya fallecidos y la biografía del Dr. Emilio Lafont Zayas, quien brindó sus servicios como médico por varias décadas en Vega Baja, preparada por su amigo Lcdo. Antonio Arraiza Miranda.

Los invitamos a sugerirnos personas cuyas personas deben ser biografiadas. Ya anticipamos una breve convocatoria exitosa en Facebook donde recibimos algunos nombres de vegabajeños cuyas vidas deben ser perpetuadas. Afortunadamente, hay cientos de biografías de distintos autores que las vamos a compartir.

Sólo conoceremos la historia de Vega Baja si conocemos sus autores.

Pueden escribirnos a thomasjimmyrosario@yahoo.com o accediendo a nuestro espacio en facebook.

Biografías Vegabajeñas| Dr. Emilio A. Lafont Zayas

Dr. Emilio A. Lafont Zayas
Fototeca Jimmy Rosario 00466 (1972)

(Publicado originalmente en 12-30-2019)

Por Lcdo. Antonio E. Arraiza Miranda

El día 27 de diciembre de 1995, Vega Baja perdió uno de sus hijos más ilustres, el Dr. Emilio A. Lafont Zayas. Este vegabajeño, nacido en San Juan, dejó un nombre establecido sobre la base ética de una práctica profesional cimentada en el ejercicio brillante de una prestigiosa carrera médica, teniendo como norte en tan delicada misión la ayuda a los menesterosos y ciudadanos necesitados y la visión profunda clara de la ciencia que envuelve el ejercicio de la medicina.

Dotado de una inteligencia superior en todas sus actuaciones desde que llegó a nuestro pueblo, sin aspavientos y sin publicidad ejerció durante más de 30 años su profesión guiado por un claro sentido de humanidad y por el correcto conocimiento de la disciplina estudiada.

Al escribir este artículo aflora a mi mente toda una etapa de bonitos recuerdos que forman parte fundamental de mi infancia, adolescencia y juventud. Gran parte del tiempo de esos años de estudiante los compartí con el Dr. Lafont y su familia desde que llegó a Vega Baja a ejercer como médico después de haber obtenido su grado doctoral en la Universidad Nacional Autónoma de México. A pesar de la brecha generacional, desde joven me consideré el amigo de este hombre que en la intimidad del trato familiar ejercía como guía, como consejero y como maestro de música.

Son pocos los vegabajeños que conocen que detrás de aquel profesional callado habitaba un conocedor profendo de las artes musicales y de las humanidades, conocimiento que compartía con sus familiares y amigos para enseñarnos a ser no solo buenos estudiantes, sino buenos ciudadanos.

Aprendí de Don Emilio y puedo decirlo libremente que hay satisfacciones más profundas en la vida que la mera acumulación de bienes materiales.

Aprendí de este maestro que el ejercicio íntimo de la libertad de actuar es un acto personal del ser humano que corre a la par con su conciencia y en el que no hay que darle participación a nadie porque a nadie al fin y a la postre hay que rendirle cuentas cuando se es responsable de sus actos.

Aprendí que para ser ciudadano honorable de un pueblo no hay que nacer en él sino entregarse a él. Y esa fue su misión y su función en nuestro querido Vega Baja, desde que inició aquí su práctica. Las veces que lo vi actual como doctor lo veía sentado frente al paciente explicándoles su diagnóstico y dándole los mas mínimos detalles de todos y cada uno de los medicamentos que recetaba.

Fueron muchos los pacientes que durante éstos años atendió Don Emilio. Y si muchos pacientes tuvo, pocos bienes acumuló porque tenía clara su vocación y la obligación que le imponía la seriedad de la carrera estudiada.

¿Cuántos Emilio Lafont le hace falta al país para lavar el rostro de una profesión tan digna que se ha vuelto mercantilista? !Cuanta falta hace en nuestro pueblo el Dr. Lafont!

Por eso el día 27 de diciembre del pasado año nos dimos cita en la funeraria un grupo de vegabajeños para rendir el último tributo a este hombre ilustre que nos abandonó sin avisar. Y los que estábamos allí dijimos presente porque sabíamos que con la partida terrenal del Dr. Lafont un pedazo del corazón de nuestro pueblo partía a manera de agradecimiento y de tributo junto al recuerdo de este Profesional Ilustre, que no solo prestigió su profesión sino este otro foro más importante que es del ejercicio de la vida decentemente.