Evaristo Otero Rosa: Retrato y leyenda

Evaristo Otero Rosa «Coto» «Su nombre honra esta sala en justo aprecio por su gran aportación al arte del teatro, por su labor cultural y gesta patriótica en beneficio de los vegabajeños y puertorriqueños» Foto por Robert Rivera, (autor del retrato es Rudy Rivera)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La fotografía colocada en el vestíbulo del Teatro América fue tomada por el vegabajeño Rudy Rivera cuando trabajaba para el Gobierno Municipal de Vega Baja. Rudy es un excelente fotógrafo profesional que ha llevado su arte a un nivel de excelencia, pero no sólo en su ejecución sino también en la educación, pues parte de su tiempo lo ha dedicado a enseñar su arte y técnicas especiales.

No recuerdo el momento preciso en que Evaristo recibió el regalo el día de la celebración del Día del Teatro en 2015, pero éste estaba adornando una de las paredes de su hogar. La intención siempre fue que una copia de esa foto fuera expuesto a la entrada de la Sala Principal dedicada a Evaristo donde aparece inscrito su nombre en madera tallada por otro vegabajeño. Al renunciar Rudy a su trabajo para emprender nuevos caminos, la idea se quedó rezagada, solo para revivirse en familia hace unos días atrás en la sala de la casa de Evaristo.

Pensamos que por el estado precario de la salud de Evaristo, el acto de la colocación sería una actividad íntima, con sus familiares y amigos cercanos. Uno de los problemas que nos podríamos enfrentar era hasta la posible ausencia del homenajeado. Cuando se le comunicó la idea a Evaristo, éste hizo un recorrido mental por su vida e indicó a quienes notificar. La lista pequeña se hizo grande, a muchos fue imposible avisar a tiempo por lo apretado de la cercanía de la actividad o porque desconocíamos su teléfono o dirección.

David Muñoz, Administrador del Teatro América, correspondió al pedido de la familia y con la autorización del alcalde Marcos Cruz Molina hizo todos los preparativos para que se pudiera celebrar la actividad de colocación del retrato. Preparó el escenario y el salón en respeto a las disposiciones legales para uso de edificios por razón de la pandemia y designó un lugar privilegiado para colocar el retrato de Evaristo Otero Rosa con una leyenda que sintetiza en pocas palabras su gran obra teatral, cultural y patriótica.

Me correspondió fungir como maestro o conductor de ceremonias. En el ambiente de Evaristo Otero Rosa me sentí por primera vez como un actor en que mi director apuntaba mi parlamento. Tenía un taco en la garganta y quería llorar por el sentimiento envuelto hasta que vino la primer órden: «Coto dice que debemos empezar»…y corrí para el escenario. Luego otros incidentes marcaron mi presencia y mi nerviosismo porque los sobrinos me siguieron recordando y dando otras órdenes: «Tío tiene dos horas de oxígeno, tenemos que avanzar»; «Papi tiene que decir algo», «tenemos que avanzar para develar el retrato» y muchas más.

Durante mi ejecución, pensé cómo lo hubiera querido el maestro. Lo tenía de frente, mirándome. Por su condición, no sabía si yo lo estaba haciendo bien y desde luego, quería agradarle. Tengo confianza con él, pero este era un escenario donde él era el factor dominante.

Dentro de su aparente fragilidad, él demostraba una templanza curtida por los sueños que convirtió en realidad y fortaleza para otros. De su estilo y disciplina de educar salieron de su teatro secretarios de gobierno, educadores, profesionales de muchas ramas y sobre todo, teatreros. Todos dentro de lo mejor de sus desempeños. Allí estaba una muestra de sus cosechos. Personas ordinarias, como él, de hogares sencillos, como el de él, que en su vida han demostrado, que el quehacer dedicado y honesto rinde frutos.

Como un corolario a la teoría de su importancia como persona, que al fin y al cabo es lo que más cuenta de una vida, demostró ser luz en la calle, pero también en su casa. Su familia dio testimonio de su grandeza con este homenaje para cerrar el ciclo de la dedicación de la Sala Principal del Teatro América. Para ellos, ha sido el vigilante, el inspirador, donde su opinión siempre ha contado.

Evaristo Otero Rosa ha creado no solo un ambiente de valores, sino de respeto a la mejor tradición familiar, marcando un pilar de referencia para el presente y para la posteridad.



Categorías:Biografías Vegabajeñas, Teatro Vegabajeño

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