Categoría: Cultura

Fototeca Jimmy Rosario| Eventos| Recibimiento llama olímpica en Vega Baja (1966)

Foto de 1966 por Thomas (Jimmy) Rosario Flores en ocasión de recibirse la llama olímpica en Vega Baja para los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en el mes de julio de 1966. Se pueden observar deportistas de la época y funcionarios públicos como Chantó Cantellops, Raúl López Avilés, Manuel Vélez Ithier, José Manuel Sanabria, Cristina De León. José (Quique) Valentín Arce, Antonio (Toñito) Hernández y los atletas de la Escuela Superior López, Rivera, Dávila y “Pipo” Adorno.

Fototeca Jimmy Rosario| Personas o Grupos| Raúl López Avilés

Raúl López Avilés en 1956
Foto Por Thomas Rosario Flores

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace pocas horas conocí que Raúl López Avilés pasó por la transición. Mi memoria, desde niño hasta esta edad, me hace recordar a esa persona de carácter apacible, trabajador, buen esposo, padre y ciudadano. Y con un profundo sentido de verdadera compasividad.

Provino de una familia de comerciantes. Afortunadamente casó con otra mujer extraordinaria, Anilda Torres Miranda, que los vegabajeños hemos honrado por ser una educadora de las mejores. Todos sus hijos y nietos son gente exquisita.

El amor por la que fue su compañera por más de seis décadas lo dejó en una devastadora depresión. Nunca más mis padres, sus compadres, pudieron volver a hablar con él. Me explicó, a manera de dolorosa excusa, que no tenía valor para compartir como en los viejos tiempos. Huía a todo lo que le recordara a su esposa Anilda. Había un tiempo en pausa para él, como esperando reunirse con su amada.

La llamada muerte es la más trascendental experiencia humana después de la vida y la fuga de la espiritualidad a otro plano, por lo que visualizo el bello reencuentro anoche entre Raúl y Anilda. Eran dos seres iluminados individualmente y como pareja.

Tengo, pues, la certeza de que nuestro amigo Raul ha cumplido un ciclo, como nos va a pasar a todos. El tiene la dicha de que su paso se ha adelantado.

Libros y publicaciones| Revista Vega Baja, Num. 1

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Anoche se presentó la revista Vega Baja, un esfuerzo municipal para reforzar la identidad de pueblo mediante la presentación de temas diversos. Aun no sabemos si será periódica su publicación ya que otras publicaciones que ha comenzado esta administración no han tenido continuidad. Pero esa es la intención y es un buen propósito.

En este año pre-electoral cuentan con un buen equipo de impresión y también con excelentes personas dedicadas en el arte y diseño y en la producción. A un costo menor que si se imprimiera comercialmente, es una alternativa genial de la presente administración.

Creo que el tema escogido, Luis Meléndez Cano, es oportuno. Los homenajes se hacen preferiblemente en vida y en el momento adecuado. Y para la posteridad, es menester que las historias de las personas se trabajen recogiendo su recuerdo y opinión.

Sobre la revista, creo que es visualmente bella. La dirección y concepto es del propio alcalde Marcos Cruz Molina, el diseño gráfico de Steven J. Martínez Mejías y la participación de Ivan Pagán, Wanda Dávila y Ricardo Salvá como fotógrafo de la portada. La digitalización de las fotografías se hizo a cargo de unos “estudiantes practicantes del Centro de Investigaciones Históricas del Centro de Investigaciones Históricas”, los cuales, al igual que los autores de las fotografías de contenido, no se mencionan sus nombres. Entre las mismas, hay algunas que fueron tomadas por mi padre, pero se despachan como parte de la Colección Municipio de Vega Baja.

El Editorial está escrito en una letra muy pequeña para un espacio reducido. Debió haberse acortado el escrito o aumentado el espacio a más de media página. Las preguntas de la entrevista, son muy extensas. Y al igual que las demás publicaciones que ha tenido el Gobierno Municipal, sólo cuentan con un escritor, que es el Director del Centro Histórico, Wilhelm Hernández. Bajo la administración de Luis Meléndez Cano, había una diversidad de autores que trabajaban en artículos de las revistas de Fiestas Patronales o de Pueblo y Libro del Año y aun en el libro Vega Baja, su historia y su cultura, trabajaron personas en distintos temas, logrando una obra de gran diversidad que con sus luces y sombras y la ausencia de una actualización, sigue siendo la principal fuente de historia que se consulta.

El alcalde ha anunciado que la segunda edición será sobre el tema de la Legislatura Municipal. Creo que es un error porque no se ha estudiado adecuadamente el tema hasta el momento y si se va a hacer mensual la revista como se anunció, no podría hacerse una publicación adecuada.

Había una Comisión Histórica de la Rama Legislativa Municipal, creada por la Presidenta Janette Miranda y continuada por Ebrahim Narváez que hace años no ha sido convocada pero que produjo la actividad de bicentenario de la Legislatura Municipal y otras actividades. Hay trabajos publicados y otros pendientes que son insuficientes para hacer un trabajo de divulgación responsable. Si se quiere hacer propaganda, pues adelante. El poder político lo permite.

Otra deficiencia que encuentro es su limitada circulación. Se anunció la impresión de cien ejemplares solamente y me indicó el Director del Centro Histórico que de esos se habían reservado algunos números para personas especiales y lugares de acopio. A los que asistimos a la actividad de presentación nos dieron un ejemplar. Había una idea de publicarlo íntegro en Internet, lo que sería una buena idea, porque es una obra que hay que perpetuarla.

En general, el trabajo realizado en la primera edición es muy bueno. Salvados mis señalamientos, que los hago de buena fe y con la esperanza de que se continúe esta iniciativa, los felicito.

Biografías Vegabajeñas| Casilda Santos por Pedro Pérez (2015)

Casilda Santos Santos

Por Pedro Pérez

Nació en el Barrio Puerto Nuevo de la hermosa playa de Vega Baja en el año de 1942. Su ambición era estudiar leyes, pero por la necesidad de qyudar a sus padres decidió enfocarse en el campo secretarial y tomó estudios en el Instituto Técnico Comercial de Puerto Rico donde se graduó de secretaria. Pronto comenzó a trabajar en agencias gubernamentales.

Para 1971 ingresó en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce en cursos nocturnos y por motivos de enfermedad no continuó los mismos.

Después de 5 años regresó a su trabajo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados donde se jubiló con 32 años de servicio en el gobierno. Casilda ha participado en muchas actividades relacionadas con la poesía y figura en la Antología Poética “Vega Baja su historia y su cultura” editada en 1987.

Pertenece al Movimiento Poético del Cibuco.

(De su libro Auroras Encendidas, 2015)

Biografías Vegabajeñas| Elsia Cruz Torruellas (2016)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(En ocasión de dedicársele el Día Mundial del Teatro en marzo de 2016 en el Teatro América de Vega Baja)

Para el ser humano en todas los lugares del mundo, el teatro brinda un espejo del pasado, del presente, del futuro, dentro del alma y de la mente humana. Tanto en los pueblos primitivos como en los modernos hay esa necesidad de personificar y actuar en dos dimensiones, para su propia experiencia en el escenario y para el espectador.

Quienes aprenden y desarrollan el arte del teatro como dramaturgo, director, sonido, iluminación o a cargo de la utilería, como actor principal o de reparto, nace una experiencia de vida, imaginación y creatividad. Esa experiencia tiene dos propósitos, educar y sentir.

En todos los pueblos del mundo hay tradición de teatro. Tal parece que nace con el ser humano. Nuestros aborígenes lo tenían, a su manera. Luego los españoles nos lo trajeron y los vegabajeños lo desarrollamos con nuestros propios autores, actores y una comunidad participante.

Dice Dice Don Emilio Pasarell, en su obra, Orígenes y Desarrollo de la Afición Teatral en Puer­to Rico que en el año de 1873 había teatro en Vega Baja:

En Vega Baja, en el 1878, los aficionados organizaron y fundaron el teatro “El Ramillete”, inaugurado el mismo con la obra Inocente y Cul­pable…El 10 de diciembre de 1882 se estrenó en Vega Baja o Villa de la Vega, un pequeño teatro organizado por D. Federico Font Carreras, para solaz y estudio del bello sexo. ”

El pasado año de 2015 estuvimos en esta misma sala dedicando el Día Internacional del Teatro y proclamando la presente como la Sala Evaristo Otero Rosa. Esta iniciativa de integrar a nuestro Teatro América en una conmemoración mundial y honrar a vegabajeños en un día tan especial es del actual Director de este teatro, David Muñoz, quien actualmente hace una gran labor no solo administrativa, sino creativa, que tenemos que reconocer y agradecer como pueblo.

Este año David acudió a la Junta Directiva del 240 Aniversario de Vega Baja y nos preguntó muy respetuosamente a quién se le podría dedicar los actos conmemorativos del Día Mundial del Teatro. Unánimemente pensamos en la dama Elsia Cruz Torruellas. Les diré porqué.

Mi padre, quien quisiera estar el día de hoy celebrando este reconocimieno a nuestra homenajeada y no lo ha podido hacer porque cuida de mi madre, esbozó la historia del teatro vegabajeño en su escrito “Afición Teatral Vegabajeña”, revisado hace pocos años y el cual nos hemos obligamos a dar continuidad. Allí se cuenta el desarrollo de un teatro repleto de personas voluntarias en distintos teatros, escenarios y momentos de nuestra historia. Sobre ella, escribió lo siguiente:

Para el mes de septiembre de 1975 llega a Vega Baja, contratada por el Departamento de Instrucción Pública, la joven Elsia Cruz Torruellas, quien nació el 6 de febrero de 1953, en Santurce, Puerto Rico. Desde niña su afición preferi­da fue montar obras cortas con sus amiguitos, y participar en la dramatización de obras y poemas. Realizó sus estudios en Humanidades, gra­duándose con una concentración en Teatro, en la Universidad de Puerto Rico, en mayo de 1974. Hace su maestría y recibe la 1icencia del Departa­mento de Instrucción como Maestra de Teatro. Con desbordante entusiasmo empieza a ofrecer clases de teatro en la Escuela Superior Lino Pa­drón Rivera, con una producción de teatro esco­lar que resultó extraordinaria al correr de los años…”.

Pero hay más.

Cuando en el Diario Vegabajeño comenzamos a referirnos a ella como vegabajeña, ella se sintió orgullosa de serlo, lo aceptó y lo justificó. Y cuando le correspondió presentar una obra, ya fuera del teatro escolar al que dedicó tantos años de su vida, la presentó en este Teatro América. De hecho, El Principito, que se habrá de presentar en breve. fue una de las que escenificó en sus tiempos de educadora en la Escuela Lino Padrón Rivera, específicamente en 1977.

Venir a Vega Baja y convertirse en vegabajeña, ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado a este pueblo. Porque nos hemos beneficiado de una extraordinaria educadora que no solo inspiró a una generación participante del teatro, continuando una tradición, sino que ella misma personalmente levantó a una familia teatrera. Su hija, Maritza Beatríz Ramírez Cruz, escribió estas palabras, sobre la vocación de su madre y la de ella:

Soy una maestra de teatro…(extractos)

Se llora mucho, se ríe mucho… ¡se hiperventila mucho! Se suele ser optimista, de repente pesimista y se vuelve a ser optimista. Se duda, se reniega, se observa, se cuestiona, se combate, se analiza, se investiga, se maximiza, se responsabiliza, se compromete, se cree, se quiere… se quiere y se vuelve a querer…

Es que hay tanto amor en esto envuelto. No se puede ser de otra manera cuando se escoge esta vida y esta vocación. Es una responsabilidad muy grande cuando el trabajo se ata de frágiles y fuertes hilos de emociones e ideales. Este nudo dogmático-teatral es el norte de mis libertades…

Esto soy, y soy inmensamente fiel a lo que decidí ser… una maestra de teatro. Hoy, cayeron vencidos mis Quijotes… sé que mañana mis Sanchos los alentarán…”

Tomando las palabras de tu hija como pié forzado, a ti, Elsia, te recuerdo esa parte de la canción de tu favorito Joan Manuel Serrat en la canción Vencidos:

Ponme a la grupa contigo,
dama del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo pastor…”

Gracias, Elsia, por ser laboriosa con nuestra juventud y paciente con los demás. A fuerza de tantas semillas sembradas has labrado un espacio en la historia de la cultura de este pueblo. Hoy lo celebramos en el Día Mundial del Teatro y lo recordaremos eternamente.

Buenas tardes.

Fototeca Jimmy Rosario| Periodismo| El periodismo en Vega Baja Por Julio Meléndez (1987)

(Escrito integro preparado por Don Julio Melendez para Vega Baja, su historia y su cultura, 1987, Gobierno Municipal de Vega Baja)

El primer intento de realizar periodismo en Vega Baa está enmarcado alrededor de la figura de don Manuel Fernández Juncos. El archivero del Instituto de Cultura Puertorriqueña, el historiador vegabajeño, Luis de la Rosa, ha hecho el hallazgo de tres cartas que arrojan alguna luz en este sentido.
El 19 de marzo de 1873, don Manuel Fernández Juncos, español radicado en Vega Baja, y casado con una vegabajeña, le envió una carta al periodista puertorriqueño, José Pablo Morales, donde le informa, entre otras cosas, lo siguiente:

“Me han traído de los Estados Unidos una imprentita que puede imprimir hasta un pliego de papel abierto del tamaño del de esta carta o algo más. Ha traído pocos tipos pero ya tengo encargado un quintal más que ha de llegar en todo este mes.”

Posteriormente, el 1 de mayo de ese mismo año, y en carta enviada al mismo periodista, le escribía:

“celebro mucho que haya U. vuelto al es¬tadio de la prensa. Es una vida azarosa y no muy lucrativa; pero cada cual debe ocupar el puesto que le corresponde.”

“Estimo como una honra la invitación que U. me hace para colaborar en La España.”

Luego, más adelante y en la misma carta, le informa a José Pablo Morales, que había sido in¬vitado por Freyre, el de La Razón, a producir

“una colección de tipos característicos del país dibujados a pluma en estilo jocoso”

Finalmente, y en una tercera carta enviada a don José Pablo Morales, con fecha del 21 de mayo de 1873, le informa sobre la visita del señor gobernador a Vega Baja, y de la conferen¬cia que sostuvo con el propio Fernández Juncos y Manuel Náter, “sobre la conveniencia de establecer en este pueblo un Ateneo para estudiar y discutir cuestiones sobre los intereses morales y materiales del país, publicando, por medio de una revista mensual o quincenal, el resultado de sus trabajos.”
Si bien es cierto que don Manuel Fernández Juncos se inició en el periodismo desde Vega Baja, apadrinado por José Gualberto Padilla, quien le facilita realizar sus primeras publica¬ciones en El Porvenir, de San Juan, y luego en otros como La Razón, de Mayagüez, El Derecho, de Ponce, y El Progreso y Don Simplicio, de San Juan, la idea de hacer periodismo en Vega Baja no cristaliza. Sin embargo, en 1876 Fernández Juncos se traslada a San Juan y al año siguiente comienza la primera época de El Buscapié.

Otro vegabajeño adoptivo, al igual que Fer¬nández Juncos, lo fue José Gualberto Padilla. Se inició en el periodismo en Santiago de Com¬postela, donde fundó y dirigió la revista La Esperanza. Ya en Vega Baja, continúa su quehacer periodístico en El Buscapié, El Palenque de la Juventud y otros.
Cabe pues especular, que esa primera etapa de periodismo producido a nivel insular, desde Vega Baja, debe haber motivado en alguna ma¬nera a que se produzca el primer periódico en este pueblo.

El Nivel (1889)

Entonces nos trasladamos a 1889, cuando don Francisco Pelati fundó en Vega Baja, el periódico El Nivel, semanario religioespiritista, donde colaboraron además, Salomón Álvarez, su hija, Brígida, Nicandro García, Valeriano Co¬lón y Andrés Corazón.

Este primer periódico tiene una muy corta duración, ya que suspendió su circulación en abril de 1889. Pero había prendido el entusiasmo periodístico en Vega Baja.

La Luz (1889)

Para mayo de ese mismo año aparece Salo¬món Álvarez, dirigiendo su propio periódico, La Luz, “libre pensador, libre examen, razón, derecho, justicia” Administraba este periódico don Fernando Enrique Carmona, yerno de don Sa1omón.
Este periódico se publicó desde su fundación en mayo de 1889 hasta agosto de 1893. Al siguiente año 1894, vuelve Salomón Álvarez a la palestra periodística en Vega Baja, esta vez en El Peregrino, periódico “libre pensador”, el cual suspende su publicación en 1896.
El apellido Álvarez se convirtió posteriormente en una constante del periodismo local en Vega Baja, ya que desde el 1940, don Agustín Álvarez, hijo de don Salomón, se convirtió en uno de los periodistas locales más destacados. Desde entonces, hasta su deceso, funda y dirige El Suceso y Luz de la Vega, y colabora en Vere¬das, El Petardo y otros.

Periodismo Polémico

Desde sus mismos comienzos, el periodismo en Vega Baja se definió dentro del marco de la polémica. A veces se ha deslindado hasta rayar en el chisme. Pero otras veces el tono ha asumido posiciones más elevadas. Los varones que saltaron al ruedo estuvieron dispuestos a sacrificar hasta su propia libertad. Sucedió, en lo que pudiéramos llamar, la “prehistoria” del periodismo en Vega Baja, cuando José Gualberto Padilla escribe sus famosas redondillas, primero contra Vicente Fontán y luego contra Manuel del Palacio. Y lo hizo también don Fernando Enríquez Carmona, desde el periódico La Luz. En poder del historiador Luis de la Rosa, obra el expediente donde se da fe de que el señor Enrique cumplió sentencia de cuatro meses y un día de cárcel por publicar un artículo infamatorio contra el sacerdote de turno en Vega Baja.
En el 1951, la Logia Masónica de Vega Baja, comenzó a publicar el periódico Luz de la Vega. Su vida fue breve. En el tercer número apareció un virulento, artículo contra el sacerdote católico de Vega Baja, suscrito por su director, don Agustín Álvarez, lo que marcó el fin estrepitoso del mencionado vocero, ya que el Venerable Maestro de turno, Pedrito Vega, confiscó la edición y ordenó quemarla íntegramente.

Mestizaje de géneros y estilos

Otro de los aspectos más definitorios, no ya de la literatura puertorriqueña, sino, de toda la literatura hispanoamericana) lo es el mestizaje de géneros y estilos. En este sentido, nuestra literatura surge en perfecto maridaje con nuestro pe¬riodismo. Lo es a nivel insular, así como a nivel local. La Dra. Josefina Rivera de Álvarez, llama a la prensa “nodriza literaria”.
En Vega Baja, ya que es imposible que el periodismo cumpla con su función básica, ha tenido por fuerza que ser periódico y revista 1iteraria a la vez. Esta circunstancia ha hecho imperativo, que cuando se ha estudiado el periodismo en Vega Baja, haya que incluir las revistas que han circulado localmente. Ese mismo criterio fue seguido por don Antonio S. Pedreira, en su libro, El Periodismo en Puerto Rico.

Revistas: Renovación, Anc1as, Veredas, Tau

En Vega Baja han circulado cuatro revistas, las cuales hemos incluido en la historia del periodismo local. La primera de estas revistas lo fue Renovación, que apareció el 4 de agosto de 1934. Contamos con tres números de ésta. “Revista de avance”, con un lema tomado de Gabriel D’ Anunzio: “Renovarse o morir”. Colaboraron en ella figuras de gran prestigio, como lo han sido; don Pedro Juan Brull, de Vega Baja, y Manuel Joglar Cacho, de Manatí.
Luego, en 1940, apareció la revista Anclas, ilustrada por don Pepe Miranda, un fino pintor vegabajeño. Colaboraron en ella figuras como: Luis Lloréns Torres, doña Trima Padilla de Sanz, Manuel A. Martínez Dávila, José Yumet Méndez, Francisco Rivera Landrón, Pedro Juan Brull, don Facundo Rivera Natal, Tomás de Jesús Castro, el Dr. Jiménez Grullón y otras figuras, entre la que se destacó don Fermín Arraiza, humorista vegabajeño del género de Nemesio Canales, Sal-vador Tió en Puerto Rico, y don Ramón Gómez de la Serna, en España.
En el 1963 aparece la revista Veredas, fundada por Gregorio Rivera Tejada. Colaboraron en ella: Agustín Álvarez, Sotero Rivera Avilés, Lino Padrón, hijo, Thomás J. Rosario, Jenaro Otero, Ángel M. Ciordia, Aurelia B. de Mena y Julio Meléndez. A diferencia de las anteriores, esta ha sido la revista de más larga vida en Vega Baja.
En el 1965, la Fraternidad Tau Upsilum Tau, publicó su revista Tau, dirigida por Freddie Narváez, donde colaboraron, entre otros, la Dra. Esther Seijo de Zayas, Armando Rivera, Pin Aguayo y Julio Meléndez. Prometía esta revista aparecer semestralmente, pero quedó en ese primer y único número.
De las cuatro revistas mencionadas -Renovación, Anclas, Veredas y Tau- sólo Anclas y Tau podrían considerarse como revistas. En ambas apareció material exclusivamente literario. Renovación y Veredas fueron revistas sólo en su formato. Más bien, fueron periódicos con porta-da y formato de revistas.

Periodismo escolar

Una extraordinaria manifestación periodística en Vega Baja, lo ha constituido el periodismo escolar. Esta gestión periodística hay, por fuerza, que remontarla a la aparición del periódico juvenil, La Voz Infantil. De este vocero hay muy poca información. Pedreira se limita sólo a men¬cionarlo e informar la fecha de su aparición, en agosto de 1895.
Posteriormente, en 1926, aparece el profesor Pedro Juan Brull como fundador, director y editor del periódico, El Heraldo de los Niños. Colaboraban con Pedro Juan, don Manuel Negrón Collazo, el Dr. Jesús María Armáiz, el Lcdo. Luis Martorell y niños y maestros de las escuelas. Desapareció en el 1928.
A partir de esta fecha se cierne un enorme vacío en el periodismo escolar en Vega Baja. No es, quizás, hasta 1939-42, durante los primeros años de la fundación de la escuela superior en Vega Baja, cuando aparece Ecos del Aula. Mi informante, Ramón G. Otero Concepción, uno de sus colaboradores, supone que lo dirigió en una ocasión, Roberto Ortiz Colón, y que Carmelo Feliciano González escribía la columna, “Burlas de Caín”.
No tenemos más noticias de periódicos es¬colares hasta el 1946, cuando se fundó en la escuela superior, desde el salón de Ocupaciones Diversas, el periódico Umbral. Lo regenteaban dos aprovechados estudiantes: Tomás Rabell Ramos y Bienvenido Ortiz Otero. En este periódico se inicia Julio Meléndez, quien escribía ensayos bajo su propio nombre; poesía bajo el seudónimo de Sevier de los Pinos; y crítica bajo el seudónimo de Sabelotodo.
El periodista que ha sido Bienvenido Ortiz Otero, aparecía ya en ciernes en aquel pequeño periódico. Lo demostró al preferir dejar de almorzar en la cafetería de la escuela, antes que revelar el nombre de este servidor, quien había escrito una crítica sobre el funcionamiento de la cafetería.
Luego apareció en la escuela superior de Ve¬ga Baja el fallecido Dr. José Luis Martín Montes, quien proyectó sus inquietudes, no sólo a través del teatro escolar, sino que a través del periodismo. Bajo su dirección, Jesús Hernández Sánchez, Enio Miranda, Luis Quiñones, Eduardo Sánchez y Julio Meléndez, echan hacia adelante el pe¬riódico Aulas. (1947-48).
Posteriormente, Aulas se convierte en Olimpo, órgano del “Círculo de Renacimiento Cultu¬ral de Vega Baja”. Su director lo fue José Luis Martín, y colaboraron: Luis de la Rosa, Thomas Rabell, Fernando Luis Silva, José Rosado, Francisco Lluch Mora y Julio Meléndez.
Luego habrá de aparecer en las escuelas de Vega Baja, superior e intermedias, una lista casi interminable de periódicos estudiantiles. Es posible que algunos se hayan escapado a nuestros escrutinios. Así han aparecido: Escuela Intermedia Urbana – 1956, Eco Estudiantil – 1958, High School Voice – 1962, El Enigma – 1965, La voz de mi escuela – 1965, La Voz (Organo Parlan¬chín Estudiantil) – 1966, Ecos de la Noche – 1968-69, El Estudiantado Despierta – 1970, Pueblo Nuevo en Acción – 1970, Juventud en Acción – 1971, Impacto – 1973, Nosotros 1975-76 Boletín Profesional y El Resplandor, sin año de publicación.
Hay un lapso donde el periodismo estudiantil hace mutis. Luego para el 1979 aparecieron dos nuevos periódicos: Voces del momento, en Almirante Norte, y Páginas de mi Escuela, en Pugnado Afuera. Durante el curso escolar 1981-82 aparecieron dos números del periódico El Heraldo, en nuestra escuela superior, dirigido por Sonia Santiago, bajo la consejería de la profesora Georgina Rodríguez.
Otra inquietud que en Vega Baja ha contado siempre con un órgano de expresión escrita lo ha sido el movimiento independentista. Han sido varios los periódicos que han circulado en este pueblo como voceros de ese ideal. Unos han aparecido en la zona urbana, algunos en el sector rural y otros en el frente estudiantil y en el obrero. Así podemos señalar: Frente de Liberación Vegabajeña – 1969, El Estudiante Despierta 1970, Patria – 1971, Machetazo – 1971, Ahora – 1972, Alerta – 1972, Chinazo – 1973, La Voz Estudiantil – 1973, El Obrero – 1976, El Guabá – 1977, Nuestra Lucha – 1977 y Boletín Informativo – 1977.
Los primeros periódicos publicados en Vega Baja – El Nivel y La Luz – recocogen el pensamiento y doctrinas del espiritismo. Es curioso que desde 1967 se publique en este pueblo el periódico espiritista, La Aurora del Pueblo, dirigido por don Rafael S. Lajara.

Otros periódicos y periodistas destacados.

Después de estos periódicos que hemos enmarcado dentro de alguna tendencia o ámbito particular, tenemos que destacar algunos otros que han tenido significación muy señalada para este pueblo. En primer término, tenemos que destacar a Actas, fundado por Lino Padrón, hijo, en 1950, dirigido originalmente por el profesor Ismael González, y posteriormente, por el propio Lino Padrón, hijo. Proclamado como “Órgano de la Asociación Juvenil Vegabajeña”, perseguía fines culturales y recreativos.

Colaboraron en el mismo Giovannie Otero, José Ángel González, Don Facundo Rivera Natal y otras figuras insulares a los cuales Linito tenía acceso.
Otro periódico que causó alguna inquietud en este pueblo, lo fue El Petardo, “órgano de vigilancia cívica”, fundado por Francisco Vicen¬te, en 1965, y dirigido por Julio Meléndez. Colaboraban en él: Manuel E. Arraiza, Adrián Santos, Sarah C. Otero Joy y Sotero Rivera Avilés, entre otros. Circularon sólo 17 números. Fue un periódico valiente que asumió con firmeza, posiciones de valía en el quehacer cívico-cultural de este pueblo.
En el 1967, el Club Exchange de Vega Baja comenzó la publicación del Boletín Informativo, que en sí, fue un periódico. Estaba dirigido por Agapito Rosario, y sus Editores lo fueron Hugo Matos, Dr. Edwin D. Torres y el Sr. William Talconer.
En el 1972 llegó a Vega Baja, el Sr. Jack López Cepero, obsesionado con la idea de fundar un periódico en este pueblo. Así surgió Taíno, publicándose 69 números durante dos años. Su editorialista lo fue Julio Meléndez y colaboraban Thomas (Jimmy) Rosario, Ramón L. Espino, F. Luis Arroyo, Adrián Santos, Chemón Rodríguez y otros.
Al mencionar a Thomas (Jimmy) Rosario, tenernos que hacer un alto para evaluar a este hombre en su justo valor. Jimmy, no sólo ha sido el archivo de todo el legado fotográfico de Vega Baja, sino que ha conservado la mayoría de los periódicos que hemos mencionado. Sin ese es mero suyo, sin esa previsión de su parte, no se hubiera podido realizar este intento de resumir la historia del periodismo en Vega Baja. Pero Jimmy no sólo ha sido depositario voluntario del periodismo local. Ha fundado diversos periódicos y ha colaborado en otros. Entre los fundados se encuentran: El Boletín – 1960, PI Noticiero – 1971, y El comerciante – 1976. Ha colaborado también en el periodismo mayor. Fue corresponsal de El Imparcial, donde preparó un suplemento de 12 páginas sobre Vega Baja, además de sostener una página durante el 1959 sobre este pueblo en dicho rotativo.
Sabemos de la existencia de otros periódicos como Justicia – 1945, fundado por Jaime Soto y Guadalupe Miranda. Luego apareció El Norteño, dirigido por Ángel L. Franco.
Durante algún tiempo, circuló entre los maestros de la escuela superior Lino Padrón Rivera, un periódico que fue un órgano de lucha. Existían en dicho plantel, al parecer, situaciones que afectaban la vida escolar, y se canalizó su rechazo a través de El Rabo del Volantín, dirigido por Gloria González. Fue un periódico sólo para iniciados, ya que para penetrar su sentido, era preciso estar en conocimiento de unos sucesos que nunca fueron de dominio público. Estaba escrito en un estilo chispeante, tendencioso, lleno de sutilezas e ingeniosidades que lo convirtieron en un periódico singular en Vega Baja.
Con iguales propósitos circuló en Vega Baja una hoja anónima, suscrita por un tal Juan del Pueblo (1980). La misma estaba dirigida contra la conducta administrativa del Superintendente de Escuelas.

El Registro

Otro medio de expresión similar a los dos anteriores con intenciones fiscalizadoras, fue El Registro, que circuló en el ambiente escolar vegabajeño en la década del 90.
Capítulo aparte merece en la historia del periodismo vegabajeño, la gestión realizada por la familia Maysonet, del barrio Puerto Nuevo. Esta familia, no sólo ha organizado un Club Familiar, integrado desde luego, por los miem¬bros de la familia, sino que ha publicado el periódico El Coquí.  A la fecha en que reproducimos estos apuntes, el último periódico que ha circulado con mayor regularidad en Vega Baja, lo ha sido Las Manos. Regenteado en su totalidad por el exprofesor y ex-representante a la Cámara, Manuel Vélez Ithier, fue un periódico de inquietudes sociales. Hizo su aparición en enero de 1980 y desapareció en octubre de 1981. Circularon 44 nú-meros.

Cayure

Órgano difusor de la historia y la cultura vegabajeñas publicado por el Centro Cultural de Vega Baja. Se fundó en 1976. Actualmente se han publicado 14 números. Reproducimos la Junta Editorial y el Editorial que aparece en el número 2, en octubre de 1986, que expone las metas y objetivos de la publicación vegabajeña de mayor importancia hasta el 1996, en que hace un alto, a partir del número 14.

Aida Amador
Editora
Junta de Directores:
Tomás J. Rosario, Padre
Tomás J. Rosario, Hijo
Adrián Santos Tirado
Justina Rolón Rivera- Presidenta Centro Cultural
Pedro Juan Ávila- Representante Promocional Cultural
Yadira I. Jiménez- Secretaria
Wilfredo Adorno- Secretario

Cayure es una publicación del Centro Cultural Carmen Rivera de Alvarado de Vega Baja, afiliado al Instituto de Cultura Puertorriqueña. Octubre de 1986, número 2.

Editorial

Cayure aparece por segunda vez. ¡Albricias! Debe ser motivo de gran regocijo este segundo intento de entrar a la historia periodística y literaria del quehacer cultural vegabajeño. No faltaba más, ya que su gestión se remonta, por lo menos, un par de lustros, cuando estaba en plena efervescencia la actividad bicentenaria de Vega Baja, allá para el 1976.
Quien de alguna forma tiene experiencia en publicar, ya un libro, ya una revista o un periódico en Puerto Rico, sabe que es tarea de Sísifo, el de la piedra aquélla…
Pero lo importante es que estemos aquí. Con la inquietud a cuestas. Con el deseo de llevarle a nuestros lectores el acontecer histórico y cultural de la Ciudad del Melao- Melao, como lo hicieron heroicamente aquellos esforzados vegabajeños, y aún otros hijos adoptivos, que nos precedieron en estos menesteres.
Para nuestros lectores y colaboradores quedan sus páginas abiertas. Pero, como diría el fenecido y gran periodista vegabajeño, don Agustín Álvarez, al entrar en este venerable recinto de las ideas, debemos quitarnos el sombrero en honor a la más elemental cortesía y respeto a las ideas y los sentires de nuestros semejantes. Pensando siempre en la mutua guardarraya del derecho a disentir, y hasta de estar equivocados.
Cayure, además de ser el nombre indígena de un árbol y su fruto, algo exótico en nuestra flora lugareña, es el topónimo de un sector del Barrio Cabo Caribe (cerca de La Grúa), rico en transparentes y frescos manantiales, que pudiéramos tomar como inspiración para realizar el quehacer literario y cultural que nos proponemos a través de sus páginas, con la ayuda de Dios.
¡Adelante!