Categoría: Opinión

¿Para qué posición se va a postular Melvin Carrión?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Yo no estoy metido en política ni me voy a meter. Pero observo.

Melvin Carrión Rivera, del que no tengo nada malo que decir ni repetiré nada malo que hubieran dicho, porque a mi no me lo han dicho, parece que se va a postular para alguna posición.

Lo he visto por muchos años como un ciudadano que ha trabajado en el gobierno y las instituciones sociales y que ha podido escalar al menos una posición importante en el nivel central.

En Vega Baja por muchos años ha estado participando de actividades locales mediante designación o participación voluntaria. Es uno de los pocos políticos -porque sé que es penepé y participa hasta donde puede en su colectividad- que ha estado presente en actividades del Gobierno Municipal aunque las celebren los populares.

Pero está convocando para una actividad proselitista sin decir cuál es su interés personal para una candidatura específica. A estas alturas no debe estar sugiriendo una “revolución” en este pueblo si no va a liderar su agrupación y ser el candidato a alcalde.

Si le preguntamos, de seguro que nos dice. Por lo que conozco de él, no se anda con especulaciones ni con segundas opciones. Olvídense de senadurías o representaciones por acumulación o distrito en la Legislatura. Tampoco está poniendo su nombre para trabajar para otro.

Melvin es un hombre inteligente, como lo es Marcos. Pero ninguno se parece al otro. Ambos tienen una alta moralidad personal y tienen experiencia en asuntos de gobierno. Marcos atacó el gobierno local penepé anterior desde su posición como Portavoz del Partido Popular mientras que Melvin lo sufrió, pero no participó de él.

Melvin es una opción para los penepeístas de Vega Baja porque representa un candidato de frescura y novedad pero no estoy seguro que el pueblo quiera despedir a Marcos. Como todos sabemos, la elección es para conseguir o continuar en el empleo.

De seguro Melvin quiere respetar las fechas de comienzo de radicación de candidaturas en su partido. O quizás no haya aclarado su deseado destino para tener más opciones si no recibe el respaldo el 17 de noviembre.

El vaivén y la falta de transparencia no le conviene. Ese detalle estratégico en nuestro tiempos es leíble por un electorado que sabe mucho a fuerza de haber sido llevado ciegamente al barranco por los políticos predecesores. Cualquier error en su presentación puede hacer que que su revolución se convierta en mero grito.

La devoción a la Vírgen del Rosario en Vega Baja

Entrega de premios a las tallas de la Virgen del Rosario en el templo de la Iglesia Católica Nustra Señora del Rosario con la presencia del Alcalde Marcos Cruz Molina, algunos de los participantes premiados, el Párroco y el Obispo de Arecibo.

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

No sabemos cuándo comenzó la devoción a la Virgen del Rosario dentro del catolicismo vegabajeño. Aunque es esta la patrona de Vega Baja, la devoción es un asunto individual que se sigue en distintas vertientes. Hay otras como por ejemplo las prodigadas a la Virgen del Carmen, la de Rosa de Lima y la Inmaculada Concepción.

Ayer se celebró una breve actividad del concurso de talla de la Vírgen del Rosario, anunciado para las 11:00 de la mañana, pero esta coincidió con la misa de esa hora, por lo que hubo que esperar hasta terminarse los oficios regulares de la parroquia. Nueve participantes, nueve tallas, tres premios y reconocimientos. El sacerdote carismático y excelente que tenemos bendijo a la primera familia compuesta por Marcos Cruz, su esposa y sus tres hijos. Se informó que el Obispo celebraría sus bodas de oro como sacerdote en enero próximo y que para nuestra ciudad es importante participar porque su primer año lo pasó en Vega Baja.

La devoción a la virgen o la religión que ostentemos no nos define como vegabajeños, porque otros pertenecen a otras religiones o creencias espirituales. Ser vegabajeño es el todo, ser religioso es una parte de la personalidad de todos. Pero es precisamente el 7 de octubre, basado en nuestro comienzo como pueblo y la relación con la religión oficial de entonces, que se estableció hace muchos años el “Dia del Vegabajeño” por la Legislatura Municipal y el Alcalde.

Escogimos al entonces legislador de minoría, Marcos Cruz Molina, para que fuera el autor de la pieza legislativa, la que fue aprobada por unanimidad. Lamentablemente, este día no se celebra.

Pocos se acuerdan de ese hecho histórico y del día que se constituyó. Tal parece que las ahora llamadas Fiestas Tradicionales, cuyo nombre sustituye a las Fiestas Patronales, Fiestas Populares y Fiestas de Pueblo, tiene otro propósito que reafirmar nuestra idiosincrasia local aunque coincidan ambas efemérides.

El Dr. Carlos Ayes Suárez cuenta con evidencia histórica de que una dama vegabajeña en el siglo XVIII comenzó la tradición que luego fue reconocida cuando se fundó el pueblo, no en 1776 como usualmente hemos establecido, sino en 1779. Lo importante no es el año, sino el hecho de que ya existía nuestro poblado con identificación propia. Y la devoción establecida sigue siendo parte de algunos. En la Escuela de la Historia Vegabajeña, seguimos buscando esas verdades.

Mejorar actitudes para mejorar nuestra historia vegabajeña

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La vida es un proceso que va dejando unas huellas. Esas huellas se llaman historia, pero sólo existen cuando se cuentan. Y para contarlas hay que recopilarlas con cuidado y analizarlas sin apasionamientos, excepto el que motiva escribir una historia verdadera.

A falta de obras sobre historia vegabajeña bien documentadas, a veces dependemos de lo que ya se ha dicho o presentado, aunque no sea una verdad absoluta o siquiera una verdad. Carlos Ayes nos previno de caer en ese error en su escrito sobre el libro de Wilhelm Hernández, Desde sus techos de tejamaní y de nubes.

Antes se elogiaban los escritos sobre historia de Vega Baja por el solo hecho de publicarlos, que siempre ha sido un reto, porque llenaban un vacío.

Hay muchos mitos sobre cómo escribir, algunos de los cuales trata en uno de sus ensayos el fenecido historiador Fernando Picó, en un libro recién publicado. Se habla incluso de escuelas formativas. En la historiografía puertorriqueña se reconoce un ciclo donde la historia que se contaba era la oficial que respaldaba la gestión gubernamental, en la que los historiadores que querían participar de la producción en masa de libros y revistas, debían ponerse al servicio del gobierno y de los postulados que sostenían al Estado Libre Asociado y la grandeza del modernismo y respeto de derechos que se habían creado por el Partido Popular. Los estudiantes de esa época fuimos recipientes de ese enfoque.

Una Secretaria de Estado de otro gobierno de ideología distinta nos quiso hacer creer que los puertorriqueños invitamos a los americanos a invadirnos. Los escritores independentistas, por su parte, de hecho los más prolijos, maldicen a unos y otros y crean su propia versión heroica de los que nunca tuvieron el poder de convencimiento a las masas y donde algunos optaron por otros medios. En algunas ocasiones, tienen razones que nos sirven a todos, pero en todo caso, la historia oficial lamentablemente es definida por el gobierno triunfador.

Hace dos décadas un grupo de historiadores nos reuníamos en un salón que nos había cedido la Legislatura Municipal donde compartíamos el conocimiento, las fuentes y la interpretación de la historia vegabajeña. Hoy día esas sesiones se dan bajo la Escuela de la Historia Vegabajeña de una manera limitada pero con una agenda ambiciosa hacia el futuro.

De alguna manera todos tenemos responsabilidad de la buena historia y de la historia equivocada. Afortunadamente hay muchas personas buenas trabajando constantemente desde abajo en historias de los barrios y sectores como Mily Navedo con el Alto de Cuba, Herminio Marrero con el Ojo de Agua, Luis Mejías con Ceiba Sabana y otros conscientes de que la historia de la unidad que es el Municipio de Vega Baja es la suma de todos los demás componentes como lugares, sectores y barrios. Otros buenos vegabajeños, con sus propias habilidades, como los fotohistoriadores, (Ricardo Salvá, Tony Muñiz y Luigi, Edgardo Pabón ) estan haciendo un buen inventario de imágenes, tan importantes en todo recuento.

Fuera de Vega Baja, José Luis Colón González no se ha olvidado a pesar de la distancia. En octubre dará a la luz su segunda edición de Caribe China, una industria local que benefició la economía y aun nos da un gran orgullo por la labor que ahí realizaron nuestros compueblanos. Mientras, sigue haciendo extraordinarias y serias contribuciones a la historia de Puerto Rico.

Carlos M. Ayes Suárez, al igual que José Luis, tiene un doctorado en historia y también ha puesto su interés en nuestra historia local. Su tesis es un trabajo importante por sus fuentes anteriormente desconocidas, por su aclaración y nuevas ideas sobre nuestra prehistoria e historia.

Mi temor es que las historias que estamos haciendo son incompletas al saque. Lo he señalado antes y se me ha demonizado, pero nadie tiene el monopolio de la verdad ni el manejo de todo el conocimiento de un tema. Conozco que varias instancias donde estando disponible fuentes para un estudio se han negado a historiadores, lo que limita, a mi entender, de una manera criminal, lo que supone ser documentación pública asequible. En este momento, los nombres de los acaparadores y obstruccionistas de la historia no son importantes. Es mejor, para todos, recurrir a la persuasión y cooperación y lograr un mejor ambiente entre investigadores.

Agrupar a los que nos interesa la historia completa y verdadera nos alejará de las historias de escritorio y nos proporcionará mejores herramientas para lograr nuestros escritos. El intercambio es bueno para el historiador y para la historia.

Para llegar a la verdad y “armar la historia” necesitamos recoger los fragmentos dispersos que la componen. En la soledad, solo podremos recurrir a la nostalgia y a la simpatía. Necesitamos adentrarnos en la caverna de Platón y usar la luz del mejor entendimiento para poder iluminar la oscuridad en que aun yace parte de la historia vegabajeña, pero tenemos que comenzar por la actitud de los historiadores.

Historia Vegabajeña|Habrá buenas noticias para nuestro pueblo…

 

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En los últimos tiempos he dejado de publicar mis escritos por varias razones. Aunque no he dejado de investigar y repasar la historia de nuestra ciudad, promover en los nuevos pinos el entusiasmo por nuestro pueblo y atender personas que de tiempo en tiempo se acercan solicitando alguna orientación, estoy consciente de mi edad y la de mi padre y aunque ambos nos sentimos bien de salud, en esta etapa de nuestras vidas, hay otros proyectos que hemos decidido priorizar.

Prácticamente hemos suspendido todas nuestras investigaciones fuera de nuestros archivos porque creemos que organizar  y poner a disposición de nuestros compueblanos la mayor cantidad de fuentes primarias, secundarias e imágenes es el mejor camino para los investigadores del mañana. Es una tarea abrumadora y tediosa por el volumen de documentos con el que estamos trabajando. Pero creemos que en el tiempo que nos queda de vida podemos manejarlo de una forma útil para que otros puedan continuar esta constante en nuestras vidas.

Frecuentemente me reúno con mi amigo Carlos Ayes Suárez, actual Presidente de la Escuela de la Historia Vegabajeña. El tiene una agenda cargada de actividades para nuestro pueblo para llevar la historia a un nivel más alto de lo que ha tenido hasta el momento. Yo me siento obligado a apoyarlo, porque es un honor y un placer. No siempre estamos de acuerdo aunque siempre caminamos juntos en la misma dirección. Y lo hemos hecho por cuatro décadas. Rreconozco su talento y su capacidad para crear. Es, a mi juicio, la persona más preparada y de mayor experiencia en el campo de la historia de Vega Baja. Pero mejor que todo eso, tiene unas intenciones muy nobles al querer también legar el trabajo de su vida que con mucho celo ha reservado para esta oportunidad.

El Gobierno Municipal nos está apoyando. Los compañeros de la Escuela también. En las próximas semanas habrá buenas noticias para Vega Baja.

El cénit de la excelencia

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Fotos por Jose Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)

Anoche fui a ver la última función de las obras teatrales El Pleito de las Calaveras y Pluft, el Fantasmita en el Teatro América. Ese recinto, que a pesar de su limitada capacidad física, poco personal y objeto de escalamientos, vandalismo y fenómenos meteorológicos, cada vez sigue añadiendo elementos.

La primera de las dos obras presentadas por el grupo teatral de Vega Baja tuvo un elemento integrador. De la Escuela de Bellas Artes de Vega Baja, participó, como parte del espectáculo, un grupo de estudiantes de música y el Coro. El resultado fue precioso. Vimos un joven director musical formar parte de la primera obra como todo un actor experimentado, participando como un serio comediante en completa complicidad con sus músicos.

En un momento había más de veinte actores y músicos en escena, bien coordinados, ataviados y maquillados en forma creíble para la obra específicamente dedicada al tema del bien y el mal en el ambiente de la costumbre mexicana de honrar a sus muertos. De hecho, por eso se colocó la obra en los días de los Santos y el de los Muertos,  los que se celebran el primero y dos de noviembre de cada año.  Los demás elementos, como las luces y el sonido, estaban muy bien administrados por los técnicos. Sólo faltó un programa escrito sobre la producción, sinopsis y actores.

La de anoche fue una producción importante para la historia vegabajeña, que marca un nuevo concepto no acostumbrado.  Se acerca, aunque en forma microcósmica, a la manera de hacer teatro musical (sin ser esta en esencia una obra musical), como las grandes obras en Broadway o en el Centro de Bellas Artes de San Juan, con músicos en vivo, coros y actuación. Un espectáculo completo permite que el aficionismo teatral tenga una educación sin limitaciones y una excelente presentación para el disfrute de la audiencia.

Hay muchos factores en esta ecuación.  Pero tengo que resaltar, entre tantos que habremos de conocer eventualmente, la presencia del director de todo, David Muñoz. Es el hombre de las conexiones  con el mundo del espectáculo y la literatura teatral, de las ideas coherentes y de un alto sentido de perfección. La otra persona que debemos acreditar es quien lo ha respaldado constantemente, el alcalde Marcos Cruz Molina, que no es un elemento de lejos sino de una presencia constante y física con su esposa y sus familias, que también apoyan todas las puestas en escena.

Sé que hay otros pueblos que quieren tener la presencia dinámica de David para igual hacer maravillas con las artes. Ese respaldo que le ha dado el alcalde por estos años sigue dando frutos en tiempos de carencia de todo.  Por eso, nuestro pueblo suena más allá de los confines. El resultado es que somos afortunados por esta mezcla de educación y entretenimiento.

Perdón para Edgar Santana

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

A principios de esta década un jurado debidamente constituido encontró culpable de 18 delitos de corrupción al alcalde de Vega Baja, Edgar Santana Rivera. Inmediatamente fue encarcelado y hasta el día de hoy, solo lo hemos visto en fotografías. Aunque su pena fue reducida a confinamiento en su hogar, para propósitos reales, continúa prisionero del estado.

No voy a repetir lo que otros y yo hayamos dicho por muchos años. Solo voy a iniciar, de buena fe, lo que yo creo que debe ocurrir en un futuro cercano.

He sabido que su familia ha iniciado un proceso para solicitar otro indulto al Gobernador Ricardo Rosselló Nevárez. Preguntado en la oficina del Diario Vegabajeño de Puerto Rico, el entonces candidato nos dijo en 2016 que él dejaría que las  autoridades judiciales tomaran el curso a seguir con Edgar Santana. Entonces, el pasado gobernador Alejandro García Padilla le concedió un indulto condicionado que lo mantuvo encerrado un tiempo adicional antes de permitirle el cumplimiento remanente de su sentencia en restricción doméstica.

Las penas criminales tienen el propósito de que el que comete un delito reflexione sobre el mismo y que la sociedad pueda descansar tranquila de que el delincuente no atente nuevamente en similares circunstancias y perjudique las mismas u otras personas. Pero las sentencias no son para toda la vida, salvo casos excepcionales de depravación moral. Es parte del procedimiento de rehabilitación que la persona sane y se reintegre a la sociedad.

Edgar Santana forjó su propio destino, de eso no nos cabe duda. Tuvo malas asociaciones y permitió que se hicieran cosas malas. Por su contumacia, fue encontrado responsable y castigado. Siempre he estimado que severamente, pero sus llamados amigos empeoraron su entorno ambiental. Recordamos en ese menester  a Piñeiro, también convicto sacando su culum non pillare, como decía Peña Clós, a tiempo para no ser encarcelado; a San Miguel, ya fallecido; en su aspecto cercano, a Thomas Rivera Shatz, quien trató de descarrilar la investigación y a sus abogados, que le vendieron sueños imposibles. No quiero decir que Santana es una víctima, pero algunos piensan que por una aparente incapacidad mental, nunca vio venir al camión que lo aplastó.

Ya pronto entramos en otra década y es tiempo de liquidar cuentas. El mal que se hizo, otro lo ha remediado con sacrificios y ha recibido el reconocimiento público mediante los votos. En esa tarea Marcos Cruz Molina ha sido lo responsable y diligente con el librito de la sana administración y no como los amigos dicen que debe hacerse con la propiedad ajena del pueblo.

El gobernador debe concederle otro indulto a Edgar Santana Rivera. Por lo que me han dicho amigos en común, ha habido un acto de contrición de su parte. Además, hay dos hijos huérfanos inocentes literalmente desde 2011 que han triunfado a pesar de su ausencia y la adversidad que también son nuestros compueblanos. Hace falta que el pueda caminar libremente y que se una a la fuerza trabajadora de nuestro país. No hay razón para la restricción domiciliaria, él ya no puede ser considerado una amenaza.

Los vegabajeños también tenemos que sanar de esa convicción y castigo. Arrastramos  la verguenza pública que nos llevó esa administración de situaciones irrepetibles, pero el dolor siempre tiene un comienzo y un final. Hay que cauterizar la herida y empezar una nueva relación de todos nosotros con Edgar Santana Rivera y de él con nosotros.  En esta nuevo escenario del perdón funcional para su causa personal y el de nosotros como pueblo, ganaremos todos.

endi.com| Yarimar Bonilla| El conejo de todos los males

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En un mes de mucha lluvia y pocas noticias, las redes sociales se abarrotaron de debates en torno  a la figura del trapero Bad Bunny.

Primero causó controversia cuando desempolvó a La Comay para anunciar un nuevo concierto. Luego se formó un revuelo cuando el gobernador le pidió “a nombre del pueblo de Puerto Rico” que abriera una función adicional—pedido que el cantante se ha negado a contestar por considerar que hay asuntos muchos más importantes que atender, como el cierre de escuelas.

A pocos días explotó la controversia una vez más cuando una “maestra frustrada” ventiló contra el cantante sus resentimientos profesionales en un post de Facebook: “¿Cómo es que yo como maestra después de años de estudios apenas logro pagar mis cuentas, mientras usted por rimar palabras obscenas gana millones?” La maestra parece echarle la culpa al trapero por la posible creación de una “generación de imbéciles”, y hasta llega a verlo como señal de un futuro distópico: “¿Será que llegará el tiempo en que ya nadie quiera aprender y solo tratarán de versar palabras indecentes, el denigrar a la mujer será su mayor logro, y cerrarán nuestra escuelas?”

Al leer esta nota, reproducida en la prensa, me tuve que preguntar: ¿Cómo es posible que un cantante de 24 años se haya convertido en el símbolo de tantos males en Puerto Rico? ¿Por qué esta maestra arremete contra Bad Bunny por ganar millones, pero no contra Natalie Jaresko con su astronómico salario de $625,000 anuales? ¿Por qué si está preocupada por el cierre de escuelas y el futuro de la educación no le dirige su mensaje a Julia Keleher, que como bien señala Bad Bunny en su respuesta, es quien dirige ese sistema? ¿Cómo es que Bad Bunny llega a ser el blanco de tantas críticas y la imaginada raíz de tantos problemas sociales?

Me parece que la furia alrededor de Bad Bunny se ha convertido en lo que los sociólogos llaman un “pánico moral”. Esto consiste en la creación de un símbolo que encarna los problemas de la sociedad, hacia el cual el público canaliza sus preocupaciones y sobre el cual se debate para restablecer normas sociales. Las características principales de un pánico moral son: (1) la amenaza percibida es desproporcional a la real; (2) los medios de comunicación enmarcan el problema dentro de estereotipos comunes de raza, clase y género, que son reconocidos fácilmente por un público que ya está acostumbrado a reproducir dichos discursos; y (3) se utiliza el pánico moral para afianzar normas sociales o justificar políticas que recrudecen las jerarquías de raza, clase y género. En el fenómeno del conejo malo podemos ver en juego cada uno de estos aspectos.

Pero, ¿quién es Bad Bunny? Cabe recalcar que Bad Bunny es Benito Antonio Martínez Ocasio, un joven de Vega Baja, hijo de una maestra retirada y un camionero, que comenzó a cantar en el coro de su iglesia. Benito no viene del “bajo mundo” sino que estudiaba comunicaciones en la UPR-Arecibo mientras trabajaba a tiempo parcial como empacador en un supermercado. Desde niño le gustaba la música y hacía sus propias canciones, que compartía en las redes sociales. Fue así como sus productores lo descubrieron cuando sus canciones se tornaron virales.

Ya aquí esto nos dice algo: este supuesto símbolo de violencia y criminalidad es un producto de la clase media. Como tal sus canciones no representan realmente crónicas, sino fantasías, del bajo mundo. Esto es muy común dentro de este género en el que reina la exageración y en el que los jóvenes buscan representarse como heroicos protagonistas de lo que en realidad es una cotidianidad banal y asfixiante. Quizás es por esto mismo que Bad Bunny ha calado tan profundamente en el imaginario de la clase media boricua: porque refleja claramente sus fantasías, sus miedos y sus prejuicios.

Se dice que su lírica es misógina y violenta. Ciertamente sus canciones suelen caer en los libretos trillados de la música popular: sexo, drogas, dinero, fama. Pero realmente no son crónicas de violencia sino más bien usan metáforas de violencia para hablar de los mismos temas que reinan en los boleros y las canciones románticas: el amor, el desamor, la traición y el despecho. Por ejemplo, en la canción Soy peor, Bad Bunny declara que le rompieron el corazón, que lo traicionaron, y jura que no se volverá a enamorar. La única violencia a la que hace alusión es cuando dice que por despecho “compré una forty y a cupido se la vacié”. En el vídeo aparece un hombre con una capucha metido en el baúl del carro; luego se revela que es el mismo Bad Bunny, el rehén de su propio corazón.

Aun la canción Chambea, que es la que más se asocia con la violencia y glorificación de las armas, engaña. El vídeo empieza con una introducción por Ric Flair, estrella de la lucha libre americana—género por excelencia de la exageración y la parodia. En el vídeo no aparece ni una sola arma, sino un grupo de amigos jugando Nintendo. Al escuchar atentamente uno se da cuenta que de lo que se habla es del “fronte” y el “guille”, o sea, del que “chambea” pero no “jala”, lo que otros cantantes llaman el “buchipluma na’ ma”. Es cierto que se muestran “pacas” de dinero y mujeres bailando sugestivamente, pero también sale Bad Bunny con espejuelos rositas y un gabán floreado, bailando con un cinturón de lucha libre en la mano.

Me parece que aquí lo que se celebra no es tanto la violencia sino el espectáculo de guapería del cual la lucha libre es emblemático.

Se dice que su lírica es grosera y representa a la mujer como un objeto sexual, pero igual se podría decir que es sumamente “sex positive”— el énfasis no es exclusivamente en el disfrute del hombre sino también en el placer de la mujer. Además, aunque tiene algunos vídeos en los que salen mujeres en bikini, también tiene otros, como Dime si te acuerdas, donde sale una pareja de edad “dorada” que se reencuentra con nostalgia en un centro para envejecientes.

Recientemente la diva ponceña Ednita Nazario incluyó un medley de canciones de Bad Bunny en uno de sus conciertos, y declaró que no nos debemos escandalizar por el amor y el sexo. Lo cierto es que al final de cuentas las canciones de Bad Bunny no son más escandalosas que ciertas baladas “corta venas”, como A que no le cuentas o La prohibida, de la misma Ednita, que narran la cultura de infidelidad boricua y celebran la sexualidad de la mujer. Las canciones de Bad Bunny no están libres de sexismo, pero no se comparan con canciones violentas “del ayer”, como Amor trágico, de la autoría de Perín Vásquez pero hecha famosa por el legendario dúo Quique y Tomás, en la que se dice que el cantante quiere besar a su amada y luego “rodear tu cuello con un cordón de seda y apretar bien el nudo para que más nadie pueda jamás poner los labios donde los puse yo”. Estas líricas son mucho más violentas, pero al estar libre de palabras soeces nos parecen “bonitas”.

En estos días, el éxito Estamos bien ha dado mucho de qué hablar. Algunos sienten que el tema encubre los males de la sociedad con una fachada artificial de sonrisa y felicidad. Pero casi no se ha hablado de que él cantó esta canción en el programa The Tonight Show, donde le reprochó a Donald Trump el querer encubrir las muertes de María.

Luego de este reclamo es que entonces dice “But you know what? Estamos bien. Con o sin billetes de cien”. En ese momento, Estamos bien no representa un himno de escapismo sino de resiliencia. Es el reflejo musical de la actitud de miles de personas que han puesto sus propios techos, que han alimentado sus propias comunidades, y que han buscado la manera de sobrevivir y resistir sin tener que recurrir a la migración y el exilio. Es decir, no es ni más ni menos problemático que el “palantismo” que se promueve todos los días en cada rincón del país.

Pero lo que realmente me parece preocupante es que se detone un pánico moral alrededor de un cantante que no amerita tal nivel de alarmismo. Mi punto no es defenderlo. Más bien mi pregunta es: ¿Quién se beneficia de este pánico moral? ¿Y quién está en riesgo de perjudicarse? ¿Cómo es que los miedos y las preocupaciones de la clase media: el moralismo, el pudor y el desprecio a todo lo asociado con clases de menos recursos se movilizan una y otra vez para distraernos de las verdaderas amenazas?

Ciertamente cuando nos distraemos hablando de Bad Bunny nos olvidamos de que Keleher ha cerrado escuelas, eliminado la semana de la puertorriqueñidad y gastado millones en promover “valores” de cartón. Cuando nos preocupa la violencia de las líricas del Trap nos olvidamos de que el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, anduvo negando los muertos de María y promoviendo fuerzas de seguridad privada que llevan a una preocupante militarización del país. Cuando entramos en brote por la cultura misógina de la industria musical nos olvidamos de todos los que votaron en contra de la perspectiva del género, los que les quitan fondos a programas para víctimas de maltrato y los que explotan sus puestos de poder convirtiendo las alcaldías en casas de desprestigio.

La impunidad de los políticos y su indiferencia frente a la violencia real (física, social, económica, burocrática, etc.) que se le inflige día a día a los puertorriqueños es lo que verdaderamente nos debe causar pánico y no el que un joven de 24 años cante sobre chambear mientras juega Nintendo.

La autora es profesora en Rutgers University.