Aceptan los candidatos a exaltación del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez/Fotos por José Luis Maldonado

IMG_0026Recientemente los candidatos a exaltación a la Sala de los Inmortales del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao aceptaron su candidatura.

Los cuatro seleccionados que el pasado año 2017 no pudieron ver celebrada su actividad por la ocurrencia del Huracán María junto a los escogidos para este año de 2018, suscribieron la aceptación personalmente ante la Presidenta Carmen Otero. Dos de ellos, por estar fuera de Puerto Rico, delegaron en familiares para representarles en esta etapa pero estarán presentes en la actividad final de diciembre.

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Los deportistas “El Indio” Martínez Concepción, Jorge Otero Barreto, Josué Salvá García, Wilfredo Molina Borges, Ramón Castro, Geovanny Colón Maisonet, Luis (Ñaco) Rolón y Reinaldo Soto Pagán, fueron los seleccionados.

La ceremonia de instalación se celebrará el próximo domingo 9 de diciembre de 2018.

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El terremoto del 11 de octubre de 1918 en Vega Baja (2)

 

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Acceda a la primera parte de este escrito

008-0 Iglesia Católica 1950El Boletín Eclesiástico, edición de abril de 1919 informa de la reparación de los templos católicos afectados las secuelas del de 1918. Respecto a los daños ocurridos localmente, se informa que el “27 de Marzo último concluyeron las obras de reparación de las averías causadas por el terremoto del 11 de Octubre del año pasado en el hermoso templo parroquial de Vega-Baja. Estas reparaciones consistieron en la reconstrucción de parte de la torre, empate de los arcos alto y bajo del coro, de los seis arcos de las naves laterales, de los arcos de las tres puertas del frente,  enllave de varias grietas en distintos lugares del edificio y composición del empañetado y cornisas tanto de la parte interior como exterior”.

El financiamiento de las obras se realizó creando dos comisiones, una de damas y otra decaballeros, todos distinguidos miembros de la comunidad vegabajeña, entre los cuales se encontraban Dolores Pérez de Portela, Concepción Quintero Viuda de Iglesias, Emilia Iglesias de Otero, María Iglesias de Arraiza, Ramón Portela, Francisco y José Otero, Baltazar Arraiza, Luciano Cano y el Párroco. Estos recaudaron la cantidad de $1,552.59 de lo cual invirtieron en reparaciones $ 426.58 quedando el remanente para reparaciones ulteriores.

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Para continuar recaudando fondos, se anunciaba “una gran velada” la cual se estaba organizando por Dolores Pérez de Portela y sus hijas Amparo y Consuelo. Doña Amparo fue posteriormente la esposa del Dr. Carlos García del Rosario, dentista con oficina en la Calle Acosta, donde de niño conocí a ambos. Consuelo fue Secretaria del Tribunal de Vega Baja. Afortunadamente, también la conocí. Eran personas genuinamente interesados en ayudar a los vegabajeños.

La amiga Joan Cantellops nos envía información, la cual agradecemos, pues no la conocíamos, de que como consecuencia del terremoto, la dama Eduarda Rodríguez, residente de Calle Luis Muñoz Rivera, falleció a los 50 años. Desconocemos detalles adicionales sobre el particular.

 

El terremoto del 11 de octubre de 1918 en Vega Baja

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Mi abuela paterna Rosalina Flores residía en su pueblo natal de Lajas cuando en un río acompañada de su hermano Daniel, sintió el terremoto de 1918. Mi abuelo materno José Belén Martínez (Pipo) y su padre Ramón primero, acostumbraban poner una herradura detrás del portal para que al caerse hiciese ruido en caso de un sismo y ellos procurar protegerse. Fuera de eso la generación de mis hijos, de mis nietos ni la nuestra ha tenido ninguna experiencia propia salvo algunos remezones esporádicos sin consecuencia.

No hemos conocido de alguna memoria ciudadana sobre el efecto de los sismos de 1918 en los vegabajeños. Pero gracias a unos archivos reproducidos en microfilme y que se encuentran en el Centro de Investigaciones Históricas de Vega Baja, gestión del amigo Wilhelm Hernández Hernández, hay cierta luz sobre lo que aconteció.

El Boletín Eclesiástico, número 15, de enero de 1919 página 180, en un informe del Obispo Guillermo A. Jones reseñó los daños ocasionados por el terremoto y las réplicas ocurridas a partir del 11 de octubre de 1918, que comenzaron a las diez y veintidós minutos de la mañana, con una sacudida de dos minutos.

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De acuerdo a la información, desde los temblores de 1867 los edificios eclesiásticos de los pueblos estaban en condiciones desfavorables. La primer impresión de Vega Baja es que “en la Iglesia de este pueblo se notan grietas sin gran importancia en los arcos y cerramentos; pero la torre campanario está en estado ruinoso; pues ha dislocado toda la fábrica. Indiqué al Sr. Cura Párroco la necesidad de derribarlo antes de seguir utilizando el templo.” Más adelante, se establece el estimado de pérdida de la Iglesia en $1,500.00.

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Sobre el Colegio de las Hijas de la Caridad, el cual creemos que se encontraba en donde estuvo luego la Clínica Sánchez Castaño, luego Tienda Pitusa, dice lo siguiente: “Este edificio de dos plantas y un mirador, de mampostería, presenta varias grietas en los cerramentos y arcos; pero sin gravedad,alguna. Lo peor es el muro posterior de la casa que parece no haber sido construido con el mismo cuidado que el resto del edificio. También había  gran número de goteras por haberse abierto las juntas de los ladrillos de la azotea”.

 

En el “Día del Vegabajeño”, hoy 7 de octubre

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(Escrito publicado bajo el título de “240 Aniversario de la Existencia de Vega Baja” en ocasión de la cancelación del sello conmemorativo el 7 de octubre de 2016 en la Plaza José Francisco Náter).

Los vegabajeños existimos en el mundo con una personalidad distinta de todos los demás seres humanos. Nadie tiene nuestro gentilicio, nuestras costumbres y vivencias propias. Somos una gota en el inmenso océano del caribeñismo, antillanismo, americanismo e internacionalismo. Aun perteneciendo a tantos mundos, tenemos nuestra propia idiosincrasia como un pueblo del archipiélago puertorriqueño, con un orígen y desarrollo distinto y distinguible y un orígen por conocer.

ESCUDO Y BANDERA DE VEGA BAJA (1)
Presentacion Escudo a Junta Bicentenaria

Ser vegabajeño es un sentimiento, tan fuerte o definitorio para algunos, que aun cuando no fuera nuestro lugar de nacimiento, es donde reside o compartimos nuestro corazón.

Vega Baja fue lugar de vida de los aborígenes. Y ha sido espacio de interacción con personas de distintas nacionalidades del mundo que aportaron a la formación del vegabajeño de la actualidad. Donde escogieron para vivir es prolijo en recursos y ambientes. La costa, la vega, la montaña, terrenos secos o húmedos, cuevas y cavernas, cerca o lejos del agua que nos persigue por todos lados y que hemos reservado. Bajo la tierra o en las alturas; cerca del cielo.

Nos forjamos en pensamientos distintos, en la tolerancia y la diferencia en creencias, en el disfrute de los recursos naturales, en el desarrollo de comercio e industria singular y de proyección mundial, en el destaque de la política administrativa y partidista. Nuestros hijos han sobresalido en las distintas ramas de la actividad humana  como las profesiones, arte y deporte.

Recordar es una oportunidad para darnos cuenta del precioso valor que tenemos en bandera de vega baja 2nuestro alrededor. Es el momento para celebrar y buscar la continuidad de la ruta exitosa que hemos trazado.

!A celebrar nuestra historia vegabajeña!

Reflexiones sobre las “Fiestas Tradicionales”

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

De niño, residía frente a la Plaza José Francisco Náter. De jóven y adulto, trabajé en el negocio Fotografía Rosario de mis padres y luego tuve oficina legal en el mismo lugar de la Calle Acosta 66. Mi perspectiva de todo lo que ha acontecido desde fines de la década de 1950 es una privilegiada porque he visto, escuchado y sentido la vida de los vegabajeños. También he estudiado distintas fuentes de la historia como documentos, libros y he recogido testimonios para poder sustanciar mis escritos de historia.

No tengo el monopolio de la verdad. Es solo una visión, un marco de la realidad que se forja con la ayuda de lo que sé y que adolece de lo que nunca he sabido o quizás delo que he olvidado. Puedo estar correcto o equivocado; no presumo la perfección. Solo me gusta exteriorizar  y  compartir con los demás para aportar a ese conocimiento supremo y completo que ningún ser humano, por más docto o experimentado, tiene. Pero al que todos aspiramos a aproximarnos.

El tema de las fiestas patronales de Vega Baja lo comencé a documentar desde temprano en mi vida. Hay un mismo escrito que fue insertado en dos ocasiones por dos años corridos en el programa escrito anual el que resume la tradición hasta 1973, cuando apareció publicado. Otros escritores han superado mis hallazgos y transformaciones en el tiempo que han hecho distinta la manera de celebrar lo que supone hubiera sido una tradición de una de las sectas religiosas en recordación de una de las caracterizaciones del ente espiritual que se venera, que en este caso, es la Virgen del Rosario. Por otra parte, el mundo secular supone reafirmar los valores en que constituye su motivación, que es el pueblo de Vega Baja con sus actores, que son los vegabajeños.

Me gustan todas las fiestas de mi pueblo. Las Patronales me las gocé hasta el cabo. Bailé en la Plaza y en el templete, jugué en las picas, comí, bebí y hasta con mis fraternos y amigos atendí quioscos, eché carnaval a las muchachas que me gustaban para llamar su atención y asistía a mi padre tomado retratos en su estudio durante esos diez días maravillosos de un ayer que no regresa.

La actual razón de ser de las fiestas anuales es el relajamiento y el entretenimiento. Solo los católicos devotos piensan en su manera de reafirmar su fe en la Virgen del Rosario, que fue escogida, como en otras comunidades del mundo para ser la patrona de la Villa de Vega Baja del Naranjal a finales del Siglo XIX. Eso es parte de un protocolo religioso de la Iglesia Católica Romana y que como parte del proceso de colonización de los pueblos, le correspondió al nuestro participar del mismo en el momento en que comenzó nuestra separación de Vega Alta, Vega Alta de Manatí, Manatí de Arecibo y cuando se fundó Vega Baja.

Los evangélicos de todas las denominaciones estaban excluidos porque sólo había una religión oficial que influía determinantemente en la vida de los vegabajeños. Aquí el concepto de tradición que celebra nuestro pueblo en estas “Fiestas Tradicionales” en una de exclusión, forzada inconscientemente por la fe que profesa el excelente alcalde de nuestra ciudad. Eso, que parece bueno, no lo es. Constituye discriminación selectiva contra los otros grupos religiosos. Lamentablemente, se utiliza personal y recursos municipales para continuar una práctica que había sido superada.

Repito que las fiestas tiene como propósito el relajamiento y entretenimiento. Tampoco realzan el vegabajeñismo ni a los vegabajeños, como fue en el pasado y como debería ser.

El Gobierno Municipal ofrece actos para que las masas se muevan al pueblo. En la década de 1970 nos dimos cuenta que la gente no cabía en la Plaza. La ocurrencia de accidentes con las máquinas de diversiones en otros pueblos y en el  nuestro,  atentados contra la vida de personas por problemas domésticos o del negocio ilícito de drogas y hasta muertes por distintas razones hicieron que se repensara el casco del pueblo como lugar de celebración, por lo que se trasladó la actividad al estacionamiento municipal del lado oeste de la ciudad. Eso se hizo primero con las máquinas y luego con el templete, que para entonces ya era una plataforma montada y no un templete de madera y pencas. Por algunos años también se usó la concha acústica de concreto que se construyó en la Plaza y que ya no existe.

Se cambió el nombre de la actividad a Fiestas de Pueblo para evitar el problema constitucional de separación de estado y religiones. El Programa de las Fiestas Patronales que se publicaba se convirtió en El Libro del Año bajo la administración de Luis Meléndez Cano.  Era una edición voluminosa y costosa que entró en decadencia con el que se publicó en 2005 bajo la nueva administración municipal que más parecía un catálogo de anuncios, sin contenido y de una pobre calidad. Por razones económicas, bajo Marcos Cruz la publicación se achicó, volviendo al tamaño grande este año de 2018.

Creo que la mejor oportunidad que tiene el vegabajeño de realzar sus valores es el 7 de octubre, día tradicional de la fundación de su pueblo. Ese día es como el 25 de diciembre que se escogió para el nacimiento de Cristo, pero que no se sabe con certeza cuando fue en realidad. Pero los documentos existentes y la tradición oral nos llevan a esa fecha dentro del cono de incertidumbre como llaman los meteorólogos a la posibilidad de impacto de un huracán.

Hace unos años redacté un proyecto de ordenanza municipal para declarar el Día del Vegabajeño. Marcos Cruz, quien entonces era legislador municipal, fue el autor en su presentación, la que fue aprobada por unanimidad por la Legislatura Municipal y el alcalde, que entonces era del partido contrario. Desde entonces, todos los años tengo que recordarle a las autoridades el poco caso que se le hace a ese paso que se dió para reafirmar los valores de los nuestros. Es como si no estuvieran convencidos de la efemérides que ellos mismos validaron.

El 7 de octubre de 2018 es el próximo domingo. Será una celebración discreta. No hay músicos vegabajeños prominentes anunciados ni en la nómina de este año para participar. Sólo el junte voluntario de los héroes tradicionales del Rumbón de Pueblo sacan su cara de generosidad. Tampoco han anunciado a quienes debemos reconocer como valores del año en una fecha tan memorable como el Día del Vegabajeño, que es un día oficial, que no ha sido derogado por la actual administración.

Las Fiestas Tradicionales se celebran en torno a esta fecha, que debiera ser la más importante, pero este día sigue, inexplicablemente, escondido entre los rincones como dice la letra de la canción  Muñeca Fea de Francisco Gabilondo Soler. Escribió Cri Crí: “Tus amigos no son los del mundo porque te olvidaron en este rincón. Nosotros no somos así. Te quieren la escoba y el recogedor, te quieren el plumero y el sacudidor, te quieren la araña y el viejo veliz, también yo te quiero y te quiero feliz”.

Quienes tienen el poder son gente bien intencionadas. Un poco de afinación nos hará un pueblo más inclusivo, a tenor con los tiempos actuales y los que vendrán. Esto no debe ser un reto personal, sino uno colectivo. Los invito a la reflexión y a la acción.