Mente en orden

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Tener la mente en orden es la mejor manera de conducir la vida diaria y estar preparado para las adversidades. Los eventos buenos o malos nos pasan a todos y no importa cuánto pueda uno dedicar a la divinidad, que es excelente para todos, hay que dedicar un tiempo a organizar nuestro propio ser. Eso significa estar fuertes física, mental y espiritualmente.

Físicamente, solo podemos estar en forma excelente cuando consideramos y tratamos a nuestro cuerpo como algo especial y de urgencia para nuestra vida terrenal. Se ha dicho que el cuerpo es sagrado y que es el templo del alma, pero debemos mirarlo también como algo tangible, físico, material que necesita de nuestro eterno cuidado. Para conservarlo tenemos primero que darnos cuenta qué hacemos para procurar su estado óptimo. Y la primera actitud que debemos asumir es la de prevenir que se dañe.

Al cuerpo lo daña el ambiente y nuestro abuso. Donde vivimos, lo que comemos y las medicinas que ingerimos para mejorar nuestra salud. El exceso, las carencias, tomar lo innecesario y la falta de conocimiento sobre cómo mantenerlo saludable. Sabemos mucho de ciencias y humanidades, nos graduamos con muchos diplomas, pero no aprendemos a leer sus señales. Debemos saber que estamos constantemente en evolución porque la materia se transforma con la energía, pero nunca desaparece esa fuerza mientras estemos vivos en la forma carnal y aun despues de nuestra vida terrenal, en la manera espiritual.

Pero el espíritu está ahi desde que nacimos, acompaña al cuerpo físico por lo que también hay que dedicarle tiempo a cultivarlo porque parte de esa fuerza que se necesita nacerá del alma, que está conectada con nuestro espíritu y nuestro cuerpo. Y al igual que permitir solo cuidos materiales positivos para la integridad física, hemos de acompañar nuestro viaje en esta existencia con alimento positivo que es todo aquello que en nuestra mente dirigimos a nuestro interior para nutrirlo.

Lo mejor de todo es que eso nos brinda felicidad. La felicidad, es una manifestación del amor. Y el amor es precisamente eso, cuidar esta envoltura para enfrentarla a todo reto y cambio futuro y a conservar el interior para fortalecernos en nuestro camino.

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